26 julio, 2007

A las Antípodas les quedan dos días


Hermafroditas, sátapras y engendros varios con los que tenemos el dudoso honor de relacionarnos:

Ahora que se avecinan tiempos laborales inciertos y que uno no puede contar ni con la garantía de la luz eléctrica, Alex Omist y un servidor hemos tomado la vía más inteligente, la única posible: fundirnos los ahorros donde Jesús perdió la zapatilla. Puesto que nos queréis e idolatráis y os va a resultar insoportable la idea de no disponer de noticias nuestras en tres angustiosas semanas, hemos decidido crear un blog donde teneros al tanto de nuestras apasionantes evoluciones en las Antípodas. Tras arduas deliberaciones lo hemos bautizado con el elegante y refinado nombre de "¡No me toques los koalas! (nometoquesloskoalas.blogspot.com). La idea es fundir la pedante densidad conceptual del blog "El comunicado del canguro" y la memez cursi del de "Entretenidillos". Seguramente la persecución con lazo de canguros salvajes, la seducción de aborígenes simiescas, el combate con cocodrilos gigantes, el surf suicida, la succión mutua del veneo de arañas mutantes y serpientes-toro y otras actividades rutinarias nos impedirán completar una sola entrada, pero sabemos que la ilusión diaria por consultar la página con la esperanza de que no sea así os dará fuerzas para seguir viviendo.
Omist me ruega que añada que, en el supuesto de que una comuna de marsupiales filonazis lo fiche para ejercer de una p... vez de director de arte en vez de maquetas machacado y no vuelva más, siempre guarda bajo el felpudo de la entrada a su bloque de apartamentos en Castefa una llave de su piso. Detrás del poster de tamaño natural de Samantha Fox del comedor hay una caja fuerte (la combinación es 0000, cosas de sus limitaciones mnemotécnicas) en la que, junto a su colección de peinetas y de revistas pornotrash gay, hallaréis el cuerpo embalsamado de El Fary y las pruebas que lo incriminan en el fiasco de Bahía de Cochinos.
Nada más. Feliz verano a todos y no olvidéis ducharos con frecuencia.

18 julio, 2007

Plenitud


La plenitud es que la música coincida con la letra, que es lo mismo que decir que lo que sientes armonice por un corto espacio de tiempo con lo que el el entorno te ofrece. La otra noche se produjo esta rara sincronía por la cual los elementos externos se confabularon con las intuiciones internas para producir un momento autosuficiente, de una redondez trazada con compás, de ángulos rectos, que evacuaba la misma cantidad de energía que ingería. Hay experiencias que añaden una nueva letra al alfabeto, que pulsan una tecla en una clave inédita, que recortan tu silueta sobre un fondo al que nadie más tiene acceso. Cada puerta invisible que abres crea una corriente de aire que reconfigura el paisaje.

12 julio, 2007

"El 8º enanito". Capítulo 18.

De no haber sido por el cuidado milímétrico que Strata había puesto en todos los detalles, la hibernación regeneadora del Cíclope habría sufrido una inesperada interrupción el sábado en que Nijik, un enanito con los pies muy lejos del suelo, melómano y con una larga melena rizada que se recogía en una coleta, decidió celebrar su reciente licenciatura en meteorología probando suerte con una antigua leyenda que circulaba entre los amantes de los fenómenos atmosféricos. Descartada como una absoluta memez por el 98% de sus compañeros de estudios, aquélla sostenía que en el primer día de sol tras seis consecutivos de lluvia, brotaría en el bosque un trébol de siete hojas que conferiría al enanito que lo encontrara un poder sobrenatural. Vayamos al grano: esa mañana sabadeña se dieron las condiciones apropiadas y Nijik demostró los fundamentos de la leyenda dando con un ejemplar único del reino de la flora. Lamentablemente, su extasiado estado de ánimo le impidió estar alerta a la camuflada trampa para enanitos que Strata había dispuesto en un perímetro de 3 metros cuadrados de bosque, bajo el cual se escondía la guarida futurista del Cíclope. Deslizándose por un tobogán de arce pulido, fue a parar a una de las jaulas que la bruja había habilitado a los visitantes indeseados. Tan pronto aterrizó, unos auriculares se acoplaron automáticamente a sus orejas, activándose una grabación por la que comenzó a fluir una grabación rayada en la que una Strata de ultratumba ponía en su conocimiento sus aviesos planes de aniquilación. La desgarradora cinta terminaba con sus mejores deseos de una muerte lenta por inanición. Lamentablemente otra vez, Nijik descubrió cuál era el poder mágico que otorgaba el hallazgo del trébol de siete hojas sobre el que tanto había fantaseado. Ni visión nocturna, ni imbatibilidad en el ajedrez, ni composición de sinfonías sólo al alcance de los dioses. Simple y llanamente te mantenía con vida sin tener que ingerir líquidos o alimentos. Con su letra de médico escribió una nota desesperada y se pasó el resto de las decenas de miles de días que le quedaban por delante mirando al techo y jugando con sus tirabuzones. (Continuará...).

06 julio, 2007

"A la gente le gusta que le cuentes cosas, en dosis adecuadas, en un tono humilde y confidencial, y entonces creen que te conocen, pero no es verdad, sólo saben de ti, porque lo que averiguan son los hechos, no los sentimientos, no lo que piensas sobre nada ni el modo en que tus experiencias y decisiones te han convertido en quien eres. Lo que hacen es rellenar estas lagunas con sus propios sentimientos y opiniones y suposiciones, con lo que componen una vida nueva que tiene bien poco que ver con la tuya, y de este modo proteges tu intimidad. Basta con ser amable y sonreír y huir de los pensamientos paranoicos, porque la gente va a hablar de ti por mucho que te resistas, es inevitable, y en su lugar tú harías lo mismo" ("Salir a robar caballos", de Per Petterson)

05 julio, 2007

Opositando, opositando, opositandoooooo


En mi ciega y desorientada búsqueda de un empleo digno, hace años que pensé en la posibilidad de conseguir un cómodo (comparado con mi trabajo actual, todo me parece cómodo) puesto de profesor de lengua y literatura castellanas en un apacible (comparado con etc.) instituto de enseñanza secundaria. Así que hace unos meses rellené la inscripción para presentarme a las oposiciones que a tal efecto convocaba la Generalitat. Consejo número 1: cuidado con el papeleo, hay que demostrar con fotocopia compulsada hasta que llevas los empastes bien puestos. Cuando superas ese escollo y por fin admiten que eres un ser racional no criminal hispanohablante y catalanohablante, empiezan a ponerse pijos con el procedimiento de acceso, que de toda la vida de dios han consistido en echar un rollo ante un tribunal, pero que ahora además incluye preparar una programación didáctica a là LOGSE. La cuestión es que hay que componérselas para llenar unas cuantas decenas de páginas con objetivos, conceptos y actitudes mientras le echas un ojo a los 72 temas que hay que empollar para el examen teórico. Cuando llega el día del examen, de las cinco opciones por suerte siempre hay alguna de literatura, así que, en mi caso, rasqué de mi memoria página y media sobre la literatura española del Renacimiento y dejé mi programación (un rendido homenaje a la de una ex opositora) ante el tribunal. Como novedad, este año había que leer el tema escrito delante de sus miembros, para que los pobres no tuvieran que realizar el esfuerzo de leerlos por sí mismos o para comprobar si los opositores recordábamos los mecanismos de la lectura, no me quedó claro el motivo. El caso es que me citaron un día como suplente y yo, para no tener que dar explicaciones en el trabajo, fui, vi que no faltaba nadie y me piré. Cuando me presenté al día siguiente a primera hora descubrí con horror que el día anterior habían llamado a todos los suplentes así que tuve que dar una serie de explicaciones al tribunal y escuchar rumores de todo tipo sobre las razones de mi no comparecencia, entre ellas que me había roto un pie (¿). Me relegaron al final de la lista y quedé un poco como una marciana, porque las demás opositoras no podían concebir que alguien no pasara las 24 horas del día junto a la puerta del tribunal esperando su turno. Al fin me llegaron las vacaciones y pude centrarme un poco en el asunto, que requería tiempo para pasarse cada día por el instituto en el que se realizan las pruebas para averiguar si en la convocatoria del día siguiente aparecía tu nombre (el concepto oposiciones choca con el concepto internet, por lo que se ve).

Este mediodía he ido a soltar el rollo final: la defensa de la programación. En la anterior convocatoria me embalé tanto que liquidé el asunto en 20 minutos, la mitad del tiempo establecido y me tumbaron (por ese y otros motivos), así que esta vez me he esforzado por alargar un poco más la explicación, aunque al final una del tribunal me ha puesto en un apuro con una pregunta puñetera que ha hecho bastante evidente que mi programación no era del todo mía. El caso es que ya está. Se acabó. Por fin. Y casi espero no aprobar, porque al margen de que hoy tampoco he llenado el tiempo y de que un folio y medio es muy poco para hablar de toda la literatura del Renacimiento, eso implicaría que la semana que viene me tocaría coger un avión de regreso urgente de mis vacaciones para seguir con el papeleo, con lo que esta oposición, este jardín en el que me he metido, acabaría de fastidiarme las vacaciones por completo… y ni siquiera podría echarle a nadie la culpa. Sólo podría enfadarme conmigo. Así que esto es un desahogo por anticipado. Aviso que si apruebo lo borro…

03 julio, 2007

Pell de gallina


Dos ocellots, vells pirates coixos que saben perfectament que només els petons que no has donat són els que toquen os, s’han juntat per cantar unes cançons i posar-nos la pell de gallina. Fan camí sense mirar enrera, o mirant amb la seguretat de qui té clars els seus errors i presents els encerts. S’entenen, però ho faran molt més, només porten dos concerts. Se’ls veu a gust, gaudint d’un inici de gira on s’aparquen els egos i l’admiració mútua es respira en un ambient entregat. Tenen carisma per parar un AVE, talent i art, més de cent motius per no tallar-se les venes. Emocionen amb les seves paraules d’amor i fan broma de la segona oportunitat que la vida els ha donat, i ens ha donat de seguir disfrutant-los. El bombí, Contigo o Amb tu, la guitarra i el bastó, Panchito Varona, Toca madera, el mestre Miralles, Em moro de ganes de dir-te que em moro de ganes de dir-te que em moro de…, García de Diego, Aquelles petites coses… Només un petit però: on és Olga Román? Aquest parell de canalles ens han regalat 150 minuts de felicitat. En vull més.

02 julio, 2007

"El 8º enanito". Capítulo 17. "La Resurrección del Cíclope". Parte II.

El experimento funcionó a la perfección. En su día más feliz, Strata aspersó litros y más litros del hediondo elixir -al que había dedicado extenuantes sesiones de prueba y error durante 729.634 días, mezclando todo tipo de plantas y ungüentos hasta obtener una versión artificial del virulaitis felex- sobre el cuerpo montañesco del Cíclope, que yacía sin vida sobre la tierra. En cuestión de segundos, este comenzó a mover las extremidades tímidamente y, acto seguido, a articular el resto de sus partes en movimientos robóticos, hasta que finalmente se enderezó por completo y emitió un intento de rugido que se quedó en una tos seca. Había resucitado.
Strata, con una sonrisa de oreja a oreja, lo primero que hizo irónicamente fue dispararle un dardo durmiente que volvió a tumbarlo. Con sus poderees telequinéticos lo condujo por las profundidades de su guarida hipertecnificada hasta encerrarlo en un tanque de conservación y regeneración de tejidos. Que hubiese vuelto a la vida no significaba que estuviera físicamente en condiciones de desenvolverse por ella. Su dañado ojo, sobre todo, requería de una larguísima recuperación flotando en los putrefactos líquidos. Programó su deshibernación para un futuro muy lejano. Para entonces, ella ya no estaría en este mundo, pero cada día que le quedara iba a regocijarse imaginándose la devastación que causaría en Dos Palmos, el apocalipsisi que, gracias a sus pérfidas artes, descendería sobre ese ridículo pueblo de enanos idiotas. (Continuará)

28 junio, 2007

2666


Una experiencia artística total y apoteósica y salvaje y agotadora y escalofriante la adaptación de Àlex Rigola de la apabullante novela de Roberto Bolaño 2666. 5 horas para sumergirse en el infierno y aventurarse por un laberinto de historias que demuestran que la vida es pura literatura, y viceversa, y que la Historia no es más que un bucle de dolor y esperanza que se desplaza por una galaxia ciega.
Qúe gran tipo Bolaño, escritor genial porque supo desligar su obra de la necesidad de posteridad, arrinconando así la vanidad de los suyos ("¿Qué desayunan los escritores? Egos revueltos". Él no) y que al hablar desde su inteligencia sarcástica y su cultura apabullante siempre disparaba a matar contra la idiocia generalizada. Alguien que sabía divertirse. Recuerdo con un cariño tremendo la entrevista que mantuvimos en el Zurich hará ya seis o siete años, por lo menos. Dedicó un cuarto de hora a hablar con entusiasmo de una película de serie Z protagonizada por Dolph Lundgren que había visto la madrugada anterior en la televisión. Al acabar me invitó a ir a visitarlo un día en Blanes para tomarnos unas gambas. Guardo un email suyo en el que declinaba escribir un artículo para Qué Leer por su delicado estado de salud y porque estaba abducido por la redacción de 2666. Lo terminaba diciendo que se compraba la revista y que, al abrirla, lo primero que hacía era buscar lo que yo había escrito, y luego procedía a mirarse las fotos. Una mentira encantadora.
En su última entrevista, interrogado acerca de qué cosas le divertían, dio, creo, una respuesta redonda.

"Ver jugar a mi hija Alexandra. Desayunar en un bar al lado del mar y comerme un croissant leyendo el periódico. La literatura de Borges. La literatura de Bioy. La literatura de Bustos Domecq. Hacer el amor".

26 junio, 2007

Boatswain

Propósito: aspirar a rozar lo que fue Boatswain, el perro de Lord Byron, que yace enterrado en la abadía de Newstead desde 1808, y para quien John Cam Hobhouse escribió el siguiente epitafio.

"Aquí reposan los restos de un ser que poseyó la belleza sin la vanidad, la fuerza sin la insolencia, el valor sin la ferocidad y todas las virtudes de un hombre sin sus vicios".

21 junio, 2007

"El 8º enanito". Capítulo 17. "La Resurrección del Cíclope". Parte I.

La mítica hazaña de la Aglomeración Vermellón que se saldó con la muerte del último cíclope a costa de que Cleto sacrificara su vida tuvo, por cortesía de la magia negra, un epílogo sorprendente del que Dos Palmos jamás tuvo noticia, pero cuyo eco se estaba acercando con catastróficas consecuencias. El llamado a ser el cíclope con el que se extinguiera la especie (tarde o temprano, al carecer de descendencia) efectivamente murió de de las heridas oculares inflingidas, más no por estas en sentido estricto, sino por una caída vertiginosa por un precipicio a causa de la ceguera resultante. Ahora bien, en las profundidades de las tierras vecinas habitaba Strata, una bruja huérfana, posadolescente y vegetariana, aficionada a la nigromancia y la química neumática, que consagraba el tiempo libre a preparar zumos de frutas, leer poesía y elucubrar una venganza contra los habitantes de Dos Palmos. Infectada por el virus del rencor, no les había perdonado su negativa a cederle un manojo de virulaitis felex, hierba con turbias propiedades medicinales que crecía exclusivamente en territorio enanito y que necesitaba de manera desperada para completar el experimento en el que llevaba años trabajando. No dejó de ser un desternillantemente irónico guiño del destino que el mismo día que había sido capaz de crear un sucedáneo artificial en su laboratorio, el azar le brindara un insuperable conejillo de indias con el que consumar sus diabólico plan. (Continuará)

20 junio, 2007

Lo que vale un peine

Esta mañana, mientras esperaba mi turno para saldar sangrantes cuentas con Hacienda en una oficina del Deutsche Bank, he reparado en un cartel que publicitaba inversiones. En primer plano, un maduro muy atractivo, al que se le intuía un tren de vida de alta velocidad, tenía la vista perdida tras los cristales mientras su presunta esposa, una figura borrosa a sus espaldas con jersey blanco a juego, pelaba alimentos. La banca se confirma como el sector más afin a la sociedad del progreso: al hombre, los asuntos de dinero, a la mujer, la preparación de la comida.
Horas después, mientras aguardaba en la cola de la caja del supermercado a que me llegara el turno de abonar mi Font Vella, al caballero que tenía delante se le ha caído un peine de bolsillo al suelo. No se ha dado cuenta de su pérdida y yo, tras cerciorarme de que el individuo lucía una calvície inmaculada y brillante, me he sentido paralizado, incapaz de recogerlo y entregárselo por miedo a que se sintiera ridiculizado. Ya dicen que la ocasión la pintan calva. Ahora me pregunto si mi omisión de socorro puede verse también como un acto retrógrado, la consideración de que un páramo capilar puede ser motivo de vergüenza. El pecado de alguien que nunca ha sabido lo que vale un peine. El hecho de que el modelo del anuncio, representante de una clase acomodada y con la astucia suficiente para saber invertir y, sobre todo, para dejar a su señora al cargo de los fogones, luciera una semicalvície redobla mi sentido de la culpabilidad.

19 junio, 2007

Perla salida de uno de los momentos cumbres de mi corta carerra profesional, la entrevista al científico Jorge Wagensberg.

"Los desequilibrios mentales que tenemos no son tanto frustraciones sexuales sino fallos en la creatividad. Lo peor que le puede pasar a un ser humano es que no encuentre salida a su creatividad, aunque sea haciendo cestas o herraduras o incluso realizando labores de limpieza. Una profesión en la que no cabe un gramo de creatividad debería hacerla una máquina. El que perfora billetes a la entrada del metro acabará con una depresión espantosa o loco. La tortura del prisionero nace de que tiene una certidumbre total acerca de lo que ocurrirá durante el día. Si lo puedes anticipar todo ofendes al cerebro. En el otro extremo, si solo tienes sorpresas se produce el pánico, que es la frustración de un cerebro que no puede anticipar nada. Para tirar adelante, este debe situarse entre su ofensa y su frustración".

13 junio, 2007

"El 8º enanito". Capítulo 16.

El 8º enanito corre por su vida por un pasillo tenuemente iluminado por focos azules de bajo consumo en forma de estrellas de cinco puntas. Parece estar atravesando una pista de aterrizaje abandonada y clandestina, diseñada para artefactos voladores de naturaleza extraterrestre de elefantiásicas dimensiones. No ve salida alguna, sólo una secuencia vertiginosa de puntos luminiscentes que, en un epiléptico efecto óptico, simulan converger en un horizonte remoto, crepitando en una hoguera de saltarinas monedas de oro chispeantes. De repente destecta una minúscula rejilla metálica adherida a los bajos de una de las paredes, ¿un posible conducto de ventilación?, y se cuela por escasos centímetros entre sus barrotes. Con la respiración entrecortada y sus tupidas cejas imposibilitadas para servir de cortafuegos al sudor extrafrío que le baja en remolinos furiosos por la frente, relee hasta cuatro veces el texto entrecortado y enigmático del difunto enanito. Capta la alerta que lleva implícita, pero le faltan los conectores que desfloren el sentido último. Es como tener la receta del tiramisú (su postre favorito) más exquisitamente esponjoso que haya desgustado jamás Dos Palmos y faltarle el ingrediente secreto, el toque mágico, porque un accidental borrón de tinta lo ha desbaratado. Un nuevo rugido escalofriante diseca todos sus miembros. Afortunadamente, un recuerdo viene en su ayuda, sorteando cuantas dificultades salen a su encuentro, galopando por encima de estratos de tiempo, abriéndose camino por capas y más capas cerebrales, macheteando el miedo con una sonrisa de éxtasis en los labios.

Probablement el millor entrenador de basket de la història del basket mundial


Estimat Dusko:
Demano disculpes per haver dubtat de tu, del teu talent, de la teva mà dura, del teu saber fer, del teu saber dir, del teu saber motivar, del teu saber esbroncar, del teu saber saber... Has fitxat jugadors que em posen dels nervis (sobretot el Lakovic... hi haurà manera de trobar un base amb cara i ulls algun dia? torna Saras!), tens fregit a la banqueta al pobre Kasun i els teus canvis dificilment s'entenen. I si ens posem a recordar, l'any passat vas trencar la progressió del Marc Gasol i vas fer fitxatges tipus Ed Cota que no els entèn ningú. He dubtat, Dusko, he dubtat, i demano perdó. Ara bé: més val que no perdis la final contra els merengons, eh... això si que no, que, després del disgust amb la carambola Tamudo-Van Nistelrooy, no estem per òsties!!!
PD: Post dedicat a MJK.

05 junio, 2007

"El 8º enanito". Capítulo 15

Reproducción de uno de los escasos fragmentos descifrables de los documentos póstumos que el 8ª enanito encontró entre las ropas del enano anónimo:
"...desde ese fatídico accidente xxxx prisonero en esta jaula que no xxxx la bruja xxx un conjuro que xxxx hasta resucitarlo xxx excelente conservación xxxx su baño diario xxx compuesto de orines de mofeta y lodo líquido a una temperatura xxx todos perdidos xxxx se aproxima su terrible venganza xxx días, quizás horas xxx nada que pueda hacer xxx única esperanza que xxx cortar la señal xx extinción xxxxx 14/*/65/^29/¨xxxx mi reino por....".

01 junio, 2007

Desear lo que temes


Mi amigo encendió un cigarrillo tan solo salir de aquel antro de música atronadora, nicotina a presión y copas aguadas. Me escocían los ojos y lo último que me faltaba era tener más humo cerca, pero conociendo su susceptibilidad me privé de comentarle nada. Sabía que se lo tomaría como una agresión e, impelido por la alta concentración de alcohol en la sangre, seguramente se pondría agresivo o victimista. La verdad, prefería seguir sintiéndome un cenicero andante. Había sido una noche inútil, cargante, espesa, hecha de ruido, entumecimiento, sudor, una noche de la que uno sale embrutecido, pensando que ha tirado a la basura dinero, tiempo, salud. Los oídos los tenía sedados, como recubiertos de una gasa que apenas filtraba el sonido ambiente, y en mi estómago coincidían sustancias líquidas hostiles que se prestaban a entrar en combate. No veía el momento de coger la cama pero, al mismo tiempo, sabía que tan pronto me cubrieran las sábanas las últimas horas se deplegarían en un loop que boicotearía mi descanso en forma de imágenes fantasmagóricas. Y en el punto más álgido de mi descontento, vino al rescate mi amigo. Quizás la borrachera le había afectado de una manera especial aquella noche, abriéndole unos conductos expresivos hasta entonces sellados, pero el caso es que, acostumbrado a referirse a las mujeres en los términos más primitivos de los que es capaz el género masculino -es decir, para admirar desde una óptica preferentemente vulgar su belleza o lamentar reiteradas humillaciones del pasado- tuvo un destello de iluminación que se tradujo verbalmente en una reveladora forma de sintetizar por qué sus relaciones con el sexo opuesto habían estado marcadas por el signo del fracaso. Apoyándose en el capó de un coche para rematar la inminente colilla, miró hacia el cielo que iba encendiéndose tímidamente por clapas, y me dijo.
"Ellas tenían sus motivos para estar conmigo, yo tenía los míos, pero los míos eran sólo mentiras con las que ganar tiempo. Mi maldición ha consistido en que siempre he caído a los pies de lo que he deseado porque primero lo he temido".
Y, soltado esto, se incorporó, comenzó a andar y se arropó de nuevo con el silencio.

28 mayo, 2007

El viernes por la tarde, al salir del metro de Joanic, vi unas gotas de sangre sobre la acera. A la izquierda había un chico en el suelo, muy pálido, y alguien le apretaba un pañuelo ensangrentado en el brazo, que tenía en alto. Una chica, a dos pasos de la salida del metro, señalaba un cuchillo de cocina que se había quedado entre las ruedas de su bicicleta, sobre la acera. Unos metros más allá, dos personas practicaban una maniobra de reanimación a un hombre de unos 50 años que estaba tendido en el suelo, cubierto de sangre.

No habían llegado las ambulancias. De hecho, alguien estaba todavía recordando que había que llamar a las ambulancias. Era el instante de silencio entre el hecho extraordinario y las sirenas. No sabía que existiera ese silencio. Me impresionó. Estábamos todos quietos, deambulando a varios pasos de los heridos, como si nos faltara el cordón policial que nos obligara a apartarnos del todo, inútiles pero curiosos.

Llegó un solitario mosso d’Esquadra, un chavalín que se puso un poco frenético al ver el panorama. Había un niño dando patadas al cuchillo y la gente empezaba a arremolinarse en los balcones. Pero aún no había sirenas. El mosso pidió a gritos que se acercara algún médico o enfermera y nos rogó que nos apartáramos del cuchillo. Tengo la sensación de que la ambulancia aún tardó varios minutos y, entretanto, los que estábamos por ahí comentábamos la jugada, como si fuera una peli.

Llamé a la agencia, les expliqué lo que estaba pasando. Increíblemente, decidí ir al supermercado (visto el perspectiva, me parece hasta de mal gusto). Ya habían llegado las ambulancias, aunque había poco que hacer por el dueño del bar. Empezaban a surgir los primeros bulos entre el público espectador. Estaban colocando el cordón policial.

Fui a dejar la compra a casa y volví a bajar. Llegaban los primeros compañeros y confieso que sentí una malsana satisfacción al ver que le había estropeado la cena al redactor de sucesos de cierto periódico. Pero parecían contentos. Los periodistas nunca llegan tan pronto al lugar de los hechos. Casi siempre tenemos que conformarnos con los vecinos, que lo que no saben se lo inventan.

Esta mañana, para recuperar el tema, he llamado al dueño del mítico restaurante Alaska, donde el asesino estuvo trabajando el jueves y el viernes, hasta que le echaron al comprobar que no sabía ni hacer un bocata de bacon. Está justo en la esquina de mi calle. El hombre es una mina, me ha explicado que cuando echaron al futuro asesino, una trabajadora le tuvo que recordar que se dejaba sus cuchillos. Los que utilizó para matar al otro un par de horas después, concretamente.

Me pasé la noche dándole vueltas a la escena. Es un suceso corriente, hay uno parecido todas las semanas. Pero visto tan de cerca da vértigo. No hubiera querido verlo tan de cerca.

El hilo musical

Entre los odios más sinceros y profundos que profeso en este mundo ocupa un lugar preferente el hilo musical. No tanto porque en su perverso e insultante afán por establecer una democracia melódica entienda que el patrón común de preferencias musicales pasa principalmente por versiones instrumentales de temas átonos y ñoños, sino porque atenta contra el silencio justo en aquellas situaciones en las que el silencio es más necesario. Su razón de ser es provocar una ominosa intrumisión, un tajo en el bienestar como esas puñeteras abejas que revolotean por el borde de nuestra refrescante Coca Cola con hielo y limón amargándonos una radiante mañana de verano en una terraza frente al mar.
El otro día, mientras desayunaba en el salón de un hotel con la absurda espeanza de que la acción combinada del café y el zumo de naranja diluyeran algo una resaca que, cual ladrilo hidráulico perforaba mis lóbulos frontales, e intentaba concentrarme en la siguiente frase de Rafael Sánchez Ferlosio ("La condición de víctima por violencia humana se transforma en un depósito de valor, en una especie de capitalización. El cristianismo está convencido de esta idea, de la víctima como generadora de valor moral") invadiendo con desfachatez el espacio sonoro se propagaba de forma insidiosa una versión al piano de "Blue Gardenia". Transformación de la belleza en espanto. ¿Cómo perdonar a alguien tan cruel como para boicotear tu historia de amor con Dinah Washington?

25 mayo, 2007

Instrucciones para manejarse por la vida:

1. No le eches la culpa a Freud, ni al azar, ni a una mala alimentación. Simplemente NO eches la culpa.

2. No eres ni la mitad de inteligente de lo que asegura tu madre, pero ni siquiera un cuarto de lo que tú te imaginas.

3. Hasta que no has llevado tres veces unos calcetines desparejados no puedes decir que algo anda mal dentro de tu cabeza.

4. Si quieres tocar el tambor, inténtalo. Si piensas que no deberías tocar el tambor, hazlo.

5. La vida se renueva cada 28 días. Ergo: ten instinto cíclico. Ergo: concéntrate en tu visión periférica.

6. La cordura es una entelequia. El día que la alcanzas caes muerto de forma fulminante.

7. Si el amor no te mata, es que no era amor.

8. Compra caro, es buena señal.

9. Sólo hay trece palabras por las que merezca la pena matar. Todas están reunidas en la receta del tiramisú.

10. El sentido común es del "color del gos quan fuig".

21 mayo, 2007

"El 8º enanito". Capítulo 14

"Ayúdame", "Ayúdame, "Ayúdame". Una sola palabra brota con agónica insistencia de los labios del enanito preso, que mira a su salvador con un ojo de cordero degollado y el otro inyectado en la fiebre de la salvación. La jaula cuelga alta del techo, pero está unida al suelo por un delgado cordel. Al 8º enanito le basta con deshacer el nudo que se cierne en torno a un clavo y, echándole músculo y respiración acompasada, bajarla lentamente como si arriara una bandera hilada con plomo. Al tocar tierra, está exhausto y sudado. El preso parece haberse dormido. Quizás la emoción de verse rescatado le ha producido una emoción tan violenta que le ha fundido todos los circuitos interiores. Convocando en sus manos los últimos átomos de fuerza que se dispersan exánimes por todo su cuerpo, el 8º enanito logra abrir un hueco rompiendo parcialmente tres de las ramitas que conforman uno de los laterales de la jaula. El preso, cuya majestuosa longevidad se manifiesta en los profundos surcos que aran su agrietado rostro y en la nívea pureza de su cabellera, yace desplomado en su interior. Al tomarle el pulso, el 8º enanito confima su peor sospecha: su alma ya ha partido hacia Atalaya, el paraíso donde todos los enanitos miden metro noventa, se pasan el día jugando al bádminton y la noche liberados a los pasatiempos sáficos.
Un estruendo mecánico, seguido de una bocina que suena a marsupial en celo, lo alertan de que algo muy poco halagüeño está teniendo lugar en la desasosegante habitación del tanque. Pero antes de poner pies en polvorosa, descubre unos papeles asomando de uno de los bolsillos del difunto. Los coge, echa una última mirada compungida a aquel que casi lo convierte en un héroe y se pierde de nuevo por los pasillos emitiendo bufidos. (Continuará...)