17 enero, 2011

La nieve, combustible filosófico


"My late father, who had something good to say about most things, used to console people who complained about bitter cold weather by reminding them of the joys of a hot bowl of soup and a strong drink being made permissible early in the day by extraordinary circumstances. In addition, he claimed that the cold concentrates the mind. The moment we step outdoors, we do what we have to do with uncommon intelligence and dispatch, unlike those folks who can afford to sit in the shade of a Mediterranean or Caribbean island. Once we lie down, time ceases to count and we can meditate on eternity, Cioran believed. History, he said, is the product of people who stand up and get busy (...). With deep winter upon us and the weather growing colder, even the wood smoke out of the neighbours chimneys could be described as philosophizing. I can see it move its lips as it rises, telling the indifferent sky about our loneliness, the torment of our minds and passions which we keep secret fom each other, and the wonder and pain of our mortality and our eventual vanishing form this earth, It´s a kind of deep, cathedral-like quiet that precedes a snowfall. One looks with amazement at the bare trees, the gray daylight making its slow retreat across the bare fields, and inevitably recalls Emily Dickinson poem, in which she speaks of just such a winter afternoon -windless and cold, when an otherworldly light falls and shadows hold their breath- and of the hurt that it gives us for which we can find no scar, only a closer peek inside ourselves where the meaning and all the unanswered questions are" (Fragmento de "Winter´s Philoshophers", Charles Simic, "The New York Review of Books")



23 diciembre, 2010

Berlín Polar

Escapada relámpago para entrevistar a un tipo que primero vivió en una caravana holandesa, ahora en un molino berlinés y próximamente en una granja irlandesa. En su libro Sorry (Premio Frederich Glauser a la mejor novela negra de 2010 en Alemania, Suiza y Austria), el vegetariano, misántropo, neohippy y encantador Zoran Drvenkar, fenómeno germano de la literatura juvenil, ha transformado la necesidad de ser perdonado en el detonante de una carnicería y a ti, incauto lector, te ha reservado el papel de un psicópata.
Esto era sólo un preámbulo para colgar cuatro fotos apresuradas de un níveo Berlín donde reinaban con absoluta impunidad unas temperaturas que sólo podían hacer felices a un oso polar. Me sentí un producto de La Sirena. Luego me cancelaron el vuelo de regreso y descubrí que la rabia puede ser un soberbio anticongelante.










17 diciembre, 2010

TEMA DEL MES "QUÉ LEER" Nº 160

El escritor como trofeo

La obsesión de las publicaciones por ser los primeros y/o los únicos en publicar una entrevista con un escritor está saboteando el periodismo literario. Cuando la exclusiva es más importante que la satisfacción del lector, el modelo “Sálvame” se recorta en el horizonte. texto ANTONIO LOZANO


El periodista acaba de imprimirse los billetes de embarque para la entrevista que tiene al día siguiente cuando le suena el móvil. Es la jefa de prensa comunicándole compungida que no puede viajar. Un colega de la competencia ha puesto el grito en el cielo y ha amenazado con que su medio no publicará nada si tiene compañía.

Una jefa de prensa negocia tres entrevistas con un prestigioso autor, lo que le supone una cansina sucesión de cambios, un tira y afloja en forma de llamadas telefónicas y de emails a varias bandas. En el camino se suma el enfado del escritor, que ha aceptado a regañadientes un encuentro extra con la prensa (sólo quería dos) y el enojo de varios periodistas que han visto denegada su solicitud de una cita. Se hacen las tres entrevistas. Dos se publican y la tercera, la que más costó cerrar, no. ¿Motivo? Porque ya se han publicado las de la competencia.


Un periodista se lee una novela de quinientas páginas deprisa y corriendo porque debe apagar un fuego, prepara el cuestionario, se cita con el escritor, transcribe la cinta, completa el texto, lo envía. Pasan los días y aquella pieza que se encargó como si de su inmediata publicación dependiera el futuro de la cultura europea no da señales de vida. El periodista interroga a los jefes. “Ya está quemada, la dieron los otros, lo siento”. El periodista no cobra el trabajo porque no vio la luz, por lo tanto es varios euros más pobre (no muchos, por desgracia), siente un vacío de quinientas páginas en el estómago y hay una docena de horas de su vida con el mismo valor que un billete de lotería sin premiar.


Un lector se entusiasma con la entrevista a un escritor que aparece en su periódico de confianza. Recorta la página. Acude con ella a la librería. Ya siente en las palmas de las manos el peso del ejemplar e incluso diría que sus neuronas han comenzado a reproducirse a mayor velocidad ante la expectación del alimento intelectual que se avecina. Entonces es cuando le toca al librero el ingrato papel del aguafiestas al tener que comunicarle al cliente que aún faltan algunas semanas para que se edite el libro. El lector abandona entre frustrado y perplejo la librería; él juraría que cuando entrevistan a un actor o a un músico es porque su película o CD ya está disponible; también pondría la mano en el fuego al suponer que una exposición sólo se reseña si ya se ha abierto al público. Tendrá que comprobarlo.


Y tra la lí, tra la lá, en este conjunto de cuentos tenemos a tres periodistas furiosos, dos jefas de prensa amargadas y un lector con un palmo de narices. La única que sonríe ufana por encima de todos es la vanidad del responsable de la publicación que consiguió la exclusiva, que se adelantó al rayo.


El modelo Fórmula 1

Todos los casos reales descritos con anterioridad son el pan de cada día en la selva en que se ha convertido el periodismo literario (sólo puedo hablar por éste), una carrera por llegar antes, que no es por supuesto lo mismo que llegar mejor, y que muchas veces impide siquiera llegar. Uno pensaría que una publicación, sea un diario o una revista, debería ser un servicio público que tuviera como prioridad informar, orientar, asesorar y cultivar al lector. Por el contrario, parece que con demasiada frecuencia actúa movida por la satisfacción corporativa o personal de poder colgarse la medalla de haber dado algo antes que nadie o, mejor aún, de privarle al otro de la satisfacción de darlo. Esta conversión del periodismo en un campeonato de Fórmula 1 parte de la absurda presunción de que el lector de un medio de comunicación lo es también de los de la competencia. No es así, pero incluso si lo fuera, ¿por qué no pensar que la reiteración de un tema permitiría profundizar en él?

Si estuviéramos hablando de quién da el primer paso en destapar el nuevo caso Watergate se entendería el celo profesional, pero la materia prima con la que se trafica es el puro placer lector. ¿No es infantil privar a tu lector de un artículo sobre un autor de su interés porque un individuo que no conoce sí ha podido disfrutarlo en un medio que el tuyo no compra? En un momento en que las redes sociales y los blogs demuestran que lo que más valora el individuo es compartir, en que la recomendación abierta y vírica es la estrella, la fosilización de algunos medios al pretender apropiarse de los contenidos se antoja cavernícola. Cuando menos, la guerra por una entrevista o un avance editorial en exclusiva resulta particularmente ridícula ahora que estamos a un clic de docenas de ellas en todos los idiomas. La capacidad de cada periodista literario para convertirse en un prospector fiable y despertar interés por aquellos títulos que merezcan la pena debería ser la principal regla del juego y no la transformación de los escritores en trofeos. Si no, todos trabajamos de más, todos perdemos. De seguir así, el siguiente paso quizás sea adoptar el modelo de Sálvame y pagar a los autores para que se limiten a conceder entrevistas a las publicaciones que los patrocinen.

02 diciembre, 2010

"Cosas que desaparecen" por Bernardo Atxaga en "El País"

"Cuando no hay más lógica que la económica y solo ella dicta las normas, muchas cosas desaparecen. Desaparece la gente de las ventanas, porque el tiempo que hasta mediados del siglo XX se empleaba para ver pasar a la gente por la calle o para escuchar el canto de un pájaro se necesita ahora para hacer algo provechoso, es decir, para ganar algunos euros, o para preparar un examen, o para solucionar un asunto, o dos asuntos. Desaparece también la conversación, porque, al haber siempre un quehacer, la gente lo deja para otro día, otro sábado, otro verano. Desaparece igualmente la amistad, porque es difícil quedar, porque la gente tiene la agenda rellena. Por la misma razón desaparece la vida familiar. Como decía un tango, la gente llega a casa deshecha por la máquina, sin más gana que la de ver televisión. Además, siempre hay una llamada telefónica pendiente. Apareció un campesino que trabajaba para él, un hombre mayor, y Chillida lo saludó efusivamente. Me pareció que estaba emocionado: "¿Sabes? Yo siempre he querido mucho a mi país. Por eso quiero hacer esto. Será mi aportación, una forma de corresponder". El recuerdo resulta ahora descorazonador. Como dicen los ingleses, ninguna buena acción queda impune.Chillida-Leku era un lugar donde los amigos o la familia podían pasear tranquilamente, contemplando el paisaje y las esculturas y hablando de lo que, en general, no se toma en cuenta. De la ingravidez que el artista confería a la materia, por ejemplo, o del contraste entre la hierba y el hierro, o de la tradición de los herreros y ferrones del País Vasco. Pero, ¿quién podía permitirse el lujo de ir hasta allí y pasar la tarde? Resultaba difícil incluso para la gente de San Sebastián, porque diez kilómetros son diez kilómetros, y treinta esculturas -treinta esculturas abstractas- como ochenta o como cien, porque no puedes mirarlas y exclamar: "¡Una vaca!". Sin esa clase de expansiones, las dos horas que requería la visita daban la impresión de ser 12 o 14. Aunque, en realidad, aunque las dos se quedaran en dos, ¿no era mucho tiempo? Ah, quién pudiera ser vaca, y disfrutar de la bonita tarde o de la bonita mañana, y rumiar, y mugir despreocupadamente.

El caserío de Chillida-Leku se llama Zabalaga. Estuve allí con el escultor cuando todavía estaba en ruinas. Hablamos del "país" y de sus problemas, y de la marcha del arte vasco. Le vi un poco triste, y tuve el impulso de hacerle una confidencia. Había estado aquella semana en una reunión de artistas vanguardistas vascos, y uno de ellos había dicho: "No coincido con Chillida en muchas de sus posturas, pero como artista le admiro profundamente". A esa declaración le habían seguido otras, todas en el mismo sentido. Insistí con vehemencia: no estaba solo, no más de lo que suelen estarlo los verdaderos artistas.

No ha muerto Chillida-Leku por ninguna desidia, ni por la mala cabeza de nadie, sino por un aire que corre y que todo traspasa, por esa lógica económica que nos promete el paraíso y que sin embargo, aún en el mejor de los casos, nos quita lo único importante, el tiempo. Si esta materia preciosa vuelve al mundo, el museo resucitará, y con él muchas cosas maravillosas del pasado, ahora desaparecidas

17 noviembre, 2010

Sukkwan Island


Devastado sale uno de leer "Sukkwan Island" de David Vann. Deberían avisar que uno necesitará una mascarilla de oxígeno para poder ir avanzando. Desde ya en el top de las mejores novelas del año. Pese a que en ella no hay exaltación de la Naturaleza sino que, al contrario, esta es un pozo de brutal indiferencia y castigo, la travesía hacia la locura por los inhóspitos parajes de Alaska del protagonista me ha recordado mi pasaje favorito de Knut Hamsun, aquel en el que el ermitaño teniente Glahn en "Pan" sale a los bosques noruegos a fusionarse con el cosmos:


"La primera noche de hierro. A las nueve se pone el sol. Una lánguida oscuridad se posa sobre la tierra, se ven algunas estrellas, dos horas más tarde se vislumbra el fulgor de la luna. Me voy al bosque con mi escopeta y mi perro, enciendo una hoguera y su resplandor brilla entre los troncos de los pinos. No está helando. La primera noche de hierro, digo. Y me sacude una confusa y exaltada alegría por el momento y por el lugar... ¡Un brindis por vosotros, seres humanos, animales y pájaros, un brindis por la noche solitaria en los bosques! ¡Un brindis por la oscuridad y el murmullo de Dios entre los árboles, por la dulce e ingenua eufonía del silencio junto a mis oídos, por las hojas verdes! ¡Un brindis por ese sonido de vida que escucho, un hocico resoplante en la hierba, un perro husmeando la tierra!".

Mi impulso tras salir con una vida menos de las páginas de "Sukkwan Island" ha sido releer por enésima vez el prodigioso poema de Mark Strand "La Noche, El Porche" en busca de una vuelta a la tierra como sinfonía y no como infierno:

"Mirar fijamente sin ver nada es aprender de memoria
Aquello a lo que se nos arrastrará a todos: protegerse
Del viento es sentir que o inasible se halla en algún lugar
cercano.
Los árboles pueden mecerse o estar quietos. El día o la
noche pueden ser lo que quieran.
Lo que deseamos, más que una estación o el tiempo, es la
comodidad
De ser desconocidos, al menos para nosotros mismos. Ésta
es la dificultad.
Del asunto, que es por lo que ahora mismo parece
que estuviéramos esperando
Algo cuya aparición sería en realidad su desaparición...
El sonido, pongamos, de unas hojas que caen o sólo el de una hoja
O menos. No tiene límite lo que podemos aprender. El
libro de ahí afuera
Nos dice eso y no se escribió pensando en nosotros".

04 noviembre, 2010

Copia certificada


Pocas veces he salido tan traspuesto del cine, tan estimulado intelectualmente y a la vez con la sesibilidad tan tocada en su línea de flotación. Cuánta belleza en la película de Kiarostami, cuánta humanidad, cuánto vértigo, cuánto juego, cuánta poesía. Colosal esa escena del café que provoca una mutación tan sugerente que invita a reflexionar sobre ella durante horas con una botella de vino (no picado) delante. Binoche sostiene unos primeros planos con la magia de un retrato de la escuela flamenca. La Toscana se saborea. A la salida de la sala, algo ha cambiado

dentro de uno.

02 noviembre, 2010

"To the Rescue"


La esquiva sugerencia que inspira el cuadro "To the Rescue" de Winslow Homer, que se muestra estos días en la Fundación Mapre dentro de la exposición "Made in USA. Arte americano de la Phillips Collection", encuentra unas semanas después acomodo en esta reflexión de John Berger:



"Uno mira las pinturas con la esperanza de descubrir un secreto. No es un secreto sobre el arte, sino sobre la vida. Y si lo descubre, seguirá siendo un secreto, porque, después de todo, no se puede traducir en palabras. Lo único que se puede hacer es trazar, a mano, un tosco mapa para llegar al secreto".

25 octubre, 2010


"Lo más cerca que había estado Sarah de la verdadera felicidad había sido estando sola: nadando en la piscina cubierta antes de ir a trabajar. Siempre le había gustado el silencio de primera hora de la mañana, el nítido olor del cloro, las altas vidrieras de colores que, durante el verano, filtraban la luz como a través de un tarro de miel. A veces, cuando era la primera en llegar, el rectángulo de agua intacta brillaba con la firmeza y el resplandor del cobre. Disfrutaba del compañerismo que compartía con los otros nadadores -todos nadadores serios a aquella hora-, la sensación de estar sola, libre de los compromisos impuestos por la interacción humana, pero a la vez formando parte de ellos; el solo hecho de estar allí era prueba de su pertenencia. Allí se sentía aceptada. le gustaba quedarse en los trampolines de salida, con la carne de gallina, decidiéndose, y luego la irreversible zambullida en el agua fría, la súbita mutación que le hacía experimentar en la piel: mojada, fría, el pelo mojado también, y no había más alternativa que nadar para entrar en calor. Nadaba largo tras largo: puro sonido y sentimiento, adaptando el ritmo de sus brazadas al de su respiración, sintiendo el flujo encadenado de aire que le recorría el cuerpo. Acomodándose ella misma en una especia de paz interior" (Fragmento del relato "Llamada de Teherán" de Nam Le)

08 octubre, 2010

La ironía de los peces


En "The Grand Design" Stephen Hawking y Leonard Mlodinow hablan de una ciudad italiana en la que, hace unos años, prohibieron la venta de peces de colores. El motivo esgrimido por el ayuntamiento fue que era muy cruel la "visión distorsionada de la realidad" a la que se sometía a estos animales encerrándolos en una pecera.


En "Leviatán o la ballena" Philip Hoare ofrece datos escalofriantes sobre el genocidio de estos crustáceos. Por ejemplo, la población de la especie franca austral se ha reducido en un 90% desde el siglo XIX, sólo quedan 8.000 ejemplares. Los japoneses son los principales culpables de la masacre.

Las conclusiones de carácter histórico y cultural que se pueden extraer de estos datos darían para mucho, pero me quedo con una doble ironía:

En Italia, un país sumido en una distorsión salvaje de la realidad a través de su presidente, que ejercita un dominio propio del tamaño de una ballena blanca de 18 metros, encontramos una denuncia de tal práctica a través de la defensa de los derechos de los pececitos.

En Japón, dueño de posiblemente del mejor acuario del planeta en Osaka y por tanto de las peceras más asombrosas que existen, practica el exterminio sistemático de cetáceos.

01 octubre, 2010

Endymion


Aún conmovido por el romanticismo torrencial del biopic sobre John Keats, Bright Star de Jane Campion, he aquí un fragmento de uno de sus más célebres poemas, que sólo podía escribir alguien convencido que hay una cualidad sagrada en los afectos del corazón y de que sólo debería aspirarse a la perfección en las ofrendas a los seres queridos.

“Endymion”

Las cosas bellas son una alegría para siempre:

su encanto se incrementa; luego, nunca se sumen en la nada;

mas nos guardan una enramada plácida

y un sueño lleno de dulces sueños y salud y calmo respirar.

Por eso, cada día, trenzamos la corona florida que nos ate

a la tierra, a pesar del desaliento, de la cruel escasez de caracteres nobles,

de los días sombríos, de todos los caminos oscuros e insalubres

que hemos de transitar: sí, a pesar de todo alguna forma bella

retira la mortaja de nuestro oscuro espíritu:

el sol, la luna, viejos árboles y otros jóvenes,

cuyas ramas ofrecen un regalo de sombra

a las simples ovejas; los narcisos y el mundo

verdecido que habitan; los arroyuelos claros

que son para sí mismos refrescante refugio

en días de calor; los helechos que crecen

en la mitad del bosque, salpicados de bella

rosa mosqueta en flor: y el sino de grandeza

que imaginamos para los muertos poderosos:

encantadores cuentos que oímos o leímos:

una infinita fuente de aguas inmortales

que cae sobre nosotros desde el borde del cielo.

23 septiembre, 2010

TREME


Por cuanto buscan el pulso de la vida , donde no hay orden ni linealidad, ni estructura ni dirección, las series de David Simon dibujan la misma trayectoria en el monitor de mis constantes vitales como espectador: un arranque moroso y desconcertante que, a medida que voy conociendo a los personajes, se trasforma en un nudo de empatía tan fuerte que acaba en un desenlace del que salgo exultante. En otras palabras, empiezo buscando una trama en los hechos y acabo deslumbrado cuando la encuentro en el interior de los protagonistas.

Lo llamativo del asunto es que las narrativas tradicionales nos han acostumbrado a esperar a que la realidad nos la dividan en bloques como un traje en piezas, cuando sabemos que la vida a la que aquellas pretenden representar es cíclica e indómita, llena antes de tiempos muertos que de nudos gordianos. Y cuando Simon intenta captar esta cualidad amorfa que nos define frente a la artificio de la confección a medida, el espectador (o al menos yo) necesita un tiempo para ajustarme a esta naturalidad.

Toda serie dramática se sustenta en establecer el punto de conflicto que conecta a los personajes. En Lost es un entorno hostil e indescifrable. En El ala oeste.. es la radiación del poder . En Los Soprano es el equilibrio entre una vida familiar y una criminal... Luego se trata de decidir quién sobrevive y quién muere (real o metafóricamente) en el camino, dependiendo de las reglas, azarosas o no, de ese universo en particular y del carácter particular de los implicados.

Lo que más me ha entusiasmado de Treme es que el pretexto trágico de unión es palmario, la devastación causada por el huracán Katrina en Nueva Orleans, pero el hilo fundamental que encadena a los personajes tarda más en aflorar (o al menos para mí, que tampoco soy un dechado en reflejos perceptivos). Y ese sería la creatividad, en un 80% concentrada en la música, pero también repartida por la literatura, la cocina y la preparación de unos disfraces carnavalescos. El que consigue sacarla flote, a pesar de la miseria diaria y los nubarrones en el horizonte, resiste, el que no, sucumbe. Como escribió Halldór Laxness: "El que mantiene vivas sus ovejas durante el invierno, vive en un palacio".

En cualquier caso, Treme, otra obra maestra de David Simon.

20 septiembre, 2010

Paciencia con Marte


Tras estudiar los usos científicos, médicos e industriales da los cadáveres en Fiambres -donde demostró que resultaban imprescindibles para la industria cosmética y automovilística- y responder a interrogantes sexuales como por qué el viagra no funciona con mujeres ni con pandas en Bonk, Mary Roach ha dedicado su último libro, Packing for Mars, a estudiar en qué punto se encuentran los preparativos para enviar una nave tripulada al Planeta Rojo. Leyéndolo descubriríamos cosas como:


- Los exámenes de aptitud psicólogica en Japón incluyen una prueba en la que un candidato a astronauta debe ser capaz de completar figuras de origami a gran velocidad en situaciones de alto estrés.

- Hay voluntarios que se pasan tres meses estirados en una cama para simular la progresiva pérdida de peso en el esqueleto que padecerán los miembros de la tripulación,

- Algunos de los mayores desafíos que plantea una misión tan larga y extenuante son de naturaleza humana, demasiado humana: cómo disponer de los desechos humanos (todos llevan pañales), controlar el olor corporal al no poder lavarse con frecuencia y evitar las constantes náuseas que derivan en frecuentes vómitos.

- La Nasa incentiva que la tripulación mantenga relaciones sexuales con frecuencia, animando a que se multipliquen las combinaciones.

- Un viaje a Marte requeriría que la orina de la tripulación pasara por un proceso de desalinización y purificación que la convirtiera en un refresco para las comidas.

- La mayor amenaza que debería afrontar una expedición a Marte es la radiación cósmica, que derivaría en daños cerebrales y leucemia. Aún no se ha hallado un escudo efectivo contra los rayos procedentes de fuera del sistema solar, aunque se sabe que con los excrementos de la tripulación, ricos en hidrocarburos, se podría crear un cinturón alrededor del casco de la nave espacial de enorme efectividad.

- Conclusión: estamos aún muy lejos de pisar Marte. Y no sólo porque el coste estimado de una misión pionera se sitúa en torno a los 500 billones de dólares.

19 septiembre, 2010

Una historia de la conciencia

(¿Por qué no se me ocurrió ese título hace unos meses? ¿Por qué?)

Leyendo-corrigiendo la traducción del nuevo libro del especialista en neurociencia Antonio Damasio, del que entendí sólo una tercera parte aproximadamente, topé con un par de párrafos que me hicieron sentir como un accidente del universo. Es decir, como lo que somos.

"Todos accedemos libremente a la conciencia, que borbotea de una manera tan sobrada y abundante en la mente, que dejamos que se apague, sin titubear ni vacilar, cada noche cuando nos dormimos, y permitimos que vuelva cada mañana cuando suena el despertador, 365 veces al año como mínimo, sin contar las siestas. Y, sin embargo, pocas cosas de nuestro ser son tan extraordinarias y singulares, fundamentales y, en apariencia, misteriosas como la conciencia. Sin conciencia, es decir, sin una mente dotada de subjetividad, no tendríamos modo de conocer que existimos, y mucho menos sabríamos quiénes somos y qué pensamos. Si la subjetividad no se hubiera originado, de manera muy modesta al principio, en criaturas vivas mucho más sencillas que los seres humanos, la memoria y el razonamiento probablemente no se habrían desarrollado de la manera prodigiosa en que lo hicieron, ni se habría allanado el camino evolutivo hacia el lenguaje y la versión compleja de la conciencia que hoy poseemos los seres humanos.

Sin la subjetividad, la creatividad no habría florecido y no tendríamos canciones ni pintura ni literatura. El amor nunca sería amor, sólo sexo. La amistad habría quedado en mera conveniencia cooperativa. El dolor nunca se habría convertido en sufrimiento, no se hubiera considerado algo malo, sino sólo una dudosa ventaja dado que el placer tampoco se hubiera convertido en dicha o en gozo. Si la subjetividad no hubiera hecho su radical aparición, no existiría el conocimiento ni tampoco nadie que se fijara en las cosas y dejara constancia de ellas; es decir, no habría cultura ni historia de lo que las criaturas hicieron a lo largo de las épocas. Si bien aún no he aportado una definición provisional de conciencia, espero al menos haber dejado claro qué significaría no tener conciencia: cuando falta la conciencia, el punto de vista personal queda suspendido, privado de sus funciones; sin conciencia no hay conocimiento de nuestra existencia ni tampoco conocimiento de que exista algo más. Si la conciencia no se hubiera desarrollado en el decurso de la evolución y no se hubiese expandido hasta alcanzar su versión humana, la humanidad, tal como ahora la conocemos, en toda su fragilidad y vigor, tampoco habría evolucionado. Uno se estremece de sólo pensar que el simple hecho de no haber pasado por un simple recodo en nuestro camino podría haber supuesto la pérdida de las alternativas biológicas que nos hacen ser propiamente humanos. Pero entonces, ¿cómo nos hubiéramos dado cuenta de que faltaba algo?"

¿Que hablen de ti, aunque sea mal?

Al lector malherido le ha dado por la editorial que me da de comer... Le dedica sus cuatro últimos posts, nada menos.

La cosa debe de ser contagiosa, porque Proust's Muffin también ha sentido la necesidad de meterle el dedo en el ojo.

¿Por qué hay editoriales que generan adhesiones inmediatas y editoriales que no? ¿Hay que ser pequeño, mono y financieramente inviable para cultivar simpatías?

13 septiembre, 2010

Fiesta RBA

A pesar de verme obligado a dar la cara en la rueda de prensa del premio con los nervios subsiguientes y de verme rebautizado como Antonio Lorenzo por un miembro del jurado que luego me dio un pisotón, la fiesta de RBA fue un año más todo un éxito, tanto que dos cosas que habitualmente me disgustan, las copas de whisky y los puros, me sentaron divinamente como broche insalubre de la cita. Os adjunto el link de la noticia que dio TV3, sólo superable en orgullo personal por la generosa cobertura que, me aseguran, tendrá la cita en el próximo número de "Lecturas".


03 septiembre, 2010


Un pasaje de "Verano" de Coetzee, o cómo transformar una autobiografía en un ejercicio desmitificador de lo más astuto y con un equilibrio entre el humor el y drama ejemplar, entre el rigor y el espíritu lúdico que los más grandes saben calibrar a la perfección conscientes que en su justa medida se apresa la vida con más fidelidad que nada. Una lectura colosal de este ídem.


"Cree usted que estoy faroleando, lo percibo. Cree que me invento el diálogo para mostrar lo lista que soy. Pero así eran entonces las conversaciones entre John y yo. Eran divertidas. Disfrutaba de ellas. Luego, cuando dejamos de vernos las eché en falta. En realidad, probablemente nuestras conversaciones fue lo más que más añoré. Era el único hombre entre todos mis conocidos que me dejaba vencerle en una discusión sincera, que no soltaba una bravata, se ofuscaba o se marchaba enojado al ver que estaba perdiendo. Y yo siempre le vencía, o casi siempre.
La razón era sencilla. No es que no pudiese discutir, pero dirigía su vida de acuerdo con unos principios, mientras que yo era pragmática. El pragmatismo siempre derrota a los principios; así son las cosas. El universo se mueve, el suelo cambia bajo nuestros pies, y los principios siempre están un paso por detrás. Los principios son el material de la comedia. La comedia es lo que obtienes cuando los principios tropiezan con la realidad. Sé que tenía fama de adusto, pero en realidad John Coetzee era muy divertido. Un personaje de comedia. Una comedia adusta. Y eso, de alguna manera oscura, él lo sabía, incluso lo aceptaba. Por eso todavía le recuerdo con afecto, si le interesa saberlo".