
Han transcurrido varios meses desde mi último post. El paréntesis ha permanecido abierto tanto tiempo que, si ya antes cada entrada era una piedra lanzada a un pozo muy profundo, cuyo impacto en el agua uno no tenía nada claro si haber oído o no, las que vendrán a partir de ahora se me antojan como gritos que uno emitiera delante de un espejo con la esperanza de que este le devolviera el eco. No importa. Es evidente que este canguro perezoso y tricéfalo nunca ha tenido como razón de ser que sus comunicados encuentren una audiencia. Uno de sus miembros está desaparecido, el otros es intermitente -aunque hay que agradecerle que por lo menos haya velado por las contantes vitales de este blog en la más absoluta soledad- y yo regreso tras una baja propia de una maternidad.
23 mayo, 2009
Punto de apoyo
Publicado por
Lozzy
en
12:35
|
04 mayo, 2009
Stalking Lorenzo
Hace muchos, muchos años alguien me regaló un libro de Lorenzo Silva. O me lo compré, vaya usted a saber. Creo que era “El alquimista impaciente”, premio Nadal 2000 y el segundo (en orden cronológico) de la serie de los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro. De ahí pasé a “El lejano país de los estanques” (el primero de la serie), “La flaqueza del bolchevique”, “El nombre de los nuestros” y “La niebla y la doncella” (tercero de la serie), “El déspota adolescente”, “Carta blanca”, “Nadie vale más que otro”, “Líneas de sombra” y, finalmente, “La reina sin espejo”, el cuarto y último (de momento) libro de la saga sobre la pareja de picoletos más concienzuda de España. Al llegar a “La reina sin espejo”, convertida ya en fan despendolada de Silva, un amigo canguro me ofreció la oportunidad de entrevistar a Silva para QL, ofrecimiento que aún no le he agradecido bastante y que me permitió tener ante mí, en carne y huesos, al mismísimo Lorenzo Silva, tan amable, decente y estupendo como yo lo imaginaba, y hasta un poquitín más guapo de lo que sugerían las fotos de solapa. Aquello, que yo interpreté como el mayor logro de mi carrera periodística (en realidad mi carrera periodística nunca apuntó demasiado alto), fue además el inicio de un particular caso de acoso sin querer. Porque ese día empecé a acosar al pobre Lorenzo Silva. Sin querer, insisto. Bueno, la segunda vez que le vi sí fue queriendo: le pedí que me firmara un libro en el siguiente Sant Jordi, cual fan común y corriente. Tuvo la amabilidad de reconocerme y de felicitarme por la entrevista (encantador, este hombre). Hasta me llevé a mi hermana, en plan acoso familiar. Mi pasión por su obra disminuyó luego un poco. También él bajó un poco el ritmo de publicación, diría. 
Luego, hace como un año, volví a encontrármelo. Yo acompañaba, en plan mindundi de prensa, a un autor canadiense de visita en Madrid y él era uno de los invitados a una comida en su honor que tuvo lugar en un restaurante en el que mis tejanos deslucían muchísimo. Me dio vergüenza preguntarle si se acordaba de mí, así que me mimeticé con el mantel hasta los postres, en los que me atreví a sacar el tema. Y resulta que se acordaba, porque es muy majo. E imprudente. Unos meses después se celebró en Barcelona la concesión del premio de la editorial en la que trabajo/trabajaba (esa cuestión es algo confusa ahora mismo) y allí estaba él de nuevo. Menos esconderme tras una planta lo intenté todo para no encontrármelo y obligarle a ser amable, pero fallé: me vio, me saludó y hasta me reprochó que no hubiera ido a decirle algo. Yo me puse de color granate corporativo y acto seguido me fundí con el suelo. Pero lo mejor viene ahora: hace unas pocas semanas que sé que voy a trabajar en la editorial en la que publica Silva. Pura casualidad, lo juro. El día en que bajé a saludar a mis nuevos compañeros Silva estaba hablando con el editor. Al verle salir del despacho y en una nueva demostración de madurez, saludé vagamente al aire y luego me concentré en las manchas de la moqueta. El editor me comentó luego encantado que Silva le había dicho que me conocía. Y yo pensé: claro que me conoce. Está ahora mismo instalando alarmas en su casa de lo que me conoce. Soy su personal stalker. Por cierto, Lozzy, sigue en mi estante el marquito con la foto de Silva y Umberto Eco que me regalaste. Prepárese, señor Eco, lo próximo es que me den una beca para Bolonia.
Publicado por
Nibu
en
23:29
|
22 febrero, 2009
Instrucciones para subir en el autobús de las 8.30
1.- Dúchate antes de salir de casa. Estás a punto de levantar el brazo a pocos milímetros de las narices de personas que no conoces de nada, así que comprueba que tienes desodorante en casa.
2.- Saluda al conductor. No cuesta nada y a ellos les hace felices, lo que hará que recuerden parar en tu parada aunque en el vehículo no quepa ni una aguja.
3.- Lleva el billete en la mano. Evita los atascos frente a la máquina canceladora e innecesarios momentos de pánico.
4.- Dirígete hacia el fondo del autobús. Siempre hacia el fondo. Más hacia el fondo. El pasillo no es el fondo. Si te quedas ahí en medio formarás un tapón y te odiaré.
5.- Ocupa el mínimo espacio posible. Lo que significa que si llevas un carrito con un niño pequeño espera a que sean las 10 para coger el autobús o arriésgate a recibir una buena cantidad de miradas soñolientamente hostiles.
6.- Rehúye los asientos vacíos. Son un espejismo. En cuanto te sientes tendrás que levantarte para cedérselo a a) una ancianita b) una madre lactante c) una embarazada d) un chico con muletas. Tan cierto como las estaciones.
7.- Limítate a las distracciones silenciosas. Escuchar música está bien, siempre que sea a través de auriculares. Un libro es la mejor opción, siempre que no sea tamaño mesita de té y pueda sobrevivir con dignidad al escrutinio al que lo someterá el tipo que tienes a tu derecha.
8.- Cuando llegue el momento de bajar, dirígete con suficiente antelación a la salida. Señaliza tu intención de bajar cual hidroavión y pregunta al viajero que tienes delante si tiene intención de facilitarte la salida (a veces esa intención es más que dudosa).
9.- Si te levantas para bajar, baja. Si de repente te das cuenta de que aquella no era tu parada, no te quedes quieto como una roca en medio de un río de gente. Pégate a la pared, baja con los demás o cuélgate del techo. Lo que quieras, pero aparta del medio.
Próximo capítulo: Viajar en metro, esa aventura. Cuando los guiris no se dan cuenta de que el pip pip pip significa que las puertas están a punto de cerrar y de que su calmosa salida al exterior va a hacerte llegar tarde al trabajo.
Publicado por
Nibu
en
23:52
|
13 febrero, 2009
Coses que fer a Londres quan perds un avió (i abans)
Publicado por
monty
en
17:30
|
(Clonc)
- Atención al cliente de MoviStar, ¿en qué puedo ayudarle?
- Hola, llamaba porque quiero dejar de recibir sms de publicidad.
- Bueno, llamando aquí sólo podrá dejar de recibir los de MoviStar, no los de otras compañías…
- Sólo recibo de MoviStar.
- ¿Está segura?
- Sí, muy segura.
- A ver, dígame su número de teléfono y DNI.
- El teléfono es el XXXXXXXX. Pero la línea está a nombre de mi madre, así que mi DNI no creo que te sirva.
- De acuerdo, señora Clavería…
- Esa es mi madre.
- ¿Cuál es su nombre?
- Ana. Pero, por favor, no me llames doña Ana.
- De acuerdo, doñ… señorita Ana. Le voy a explicar. Existen tres vías para solicitar dejar de recibir publicidad por sms: una es enviando una carta, otra por teléfono y otra por Internet. ¿De cuál quiere que le hable?
- Explícame teléfono e Internet.
- Si lo hace por teléfono tiene que llamar al 4407 e introducir los 17 números de su tarjeta sim y…
- Sólo me pide los cinco últimos.
- ¿Me deja explicárselo hasta el final? Pone todos los números de la tarjeta sim. Si su tarjeta sim tiene sólo 13 números tiene que añadir delante 893407.
- Pero sólo me pide los cinco últimos números.
- Eso es que lo ha hecho mal.
- No, es lo que dice el contestador. Sólo los cinco últimos. Pero cuando los pongo me dice “operación errónea”.
- Puede que hayan cambiado el sistema. Vuelva a intentarlo en unos minutos, quizá la línea tenga algún tipo de sobrecarga.
- A todo esto, lo que no entiendo es que yo ya hice toda esa operación hace unos meses y he seguido recibiendo sms publicitarios.
- Eso es que lo hizo mal. Si lo hubiera hecho bien habría dejado de recibirlos.
- Pues me pasé un buen rato contestando a preguntas-trampa sobre si quería o no quería seguir recibiendo publicidad de MoviStar.
- Le repito: ¿seguro que la publicidad que recibe es de Telefónica?
- Sí. Muy seguro.
- Pues entonces es que no realizó bien el proceso.
- Genial. Pues volveré a hacerlo otra vez desde el principio.
- Señorita Ana, permítame informarle que durante este mes y sólo por 1,10 más podrá disfrutar del doble de velocidad de ADSL.
- (Clonc)
Publicado por
Nibu
en
00:34
|
20 enero, 2009
FSF
Publicado por
lozzy
en
21:22
|
12 enero, 2009
Comparativa Suiza-Bélgica
Su neutralidad en los conflictos bélicos redujo la aportación de Suiza al libro de la historia a una nota a pie de página llamada reloj de cuco. La discreción de Bélgica nos ha reportado una cesta de placeres gastronómicos que se compone de chocolate, mejillones, cerveza, gofres y patatas fritas.
La precisión del reloj suizo encuentra en la celosa e inexpugnable banca suiza el complemento que refleja el espíritu perfeccionista y milimetrado del país helvético.
La gozosa ganancia calórica que suministran los tradicionales alimentos belgas tiene en el aventurero y simpático corpus de cómics nacionales -Tintin, Lucky Luke, los Pitufos...- su espejo lúdico.
La pena de Bélgica es que secunda el rechazo a la Segunda Guerra del Golfo junto a Francia y Alemaniam, pero la prensa internacional la excluye de la noticia, aunque quizás es peor que se sobreentienda tu oposición y ni siquiera piensen en ti, caso de Suiza.
El monstruo durmiente de Suiza fue dar refugio al oro nazi manchado de sangre, mientras que el de Bélgica fue el caso de pederastia más atroz jamás revelado. Ambas vergüenzas pueden verse como la potenciación del reverso perturbador de las excelencias patrias: el secretismo, el orden y el celo suizo por encima de la moral, y el desfrute y pasatiempo belga barriendo con cualquier rastro de humanidad.
Una cicatriz en una piel de porcelana simepre provoca un estemecimiento más helador.
Publicado por
lozzy
en
13:15
|
22 diciembre, 2008
Publicado por
lozzy
en
12:13
|
14 diciembre, 2008
El descubrimiento del año

No es la cura del cáncer ni la vacuna contra la sida ni el antídoto contra las multinacionales apestosas... pero CASI compensa por no tener ninguna de esas cosas. Es Etsy, una página web de las que hay que ver para creer. Miles y miles y miles de objetos hechos a mano por artesanos de todo el mundo puestos a la venta para goce y disfrute del personal. Hay ropa, collares, bolsos, cuadros, imanes, pendientes, cojines... Tantos como para pasar el resto de las Navidades buceando en sus páginas. Todo a un precio bastante razonable y con unos costes de envío también asumibles. Y como sé que no son precisamente millones las lectoras femeninas de este blog, pongo tres enlaces que prueban que la artesanía no es sólo para niñas de 10 años con lacitos: las fundas de fieltro para Nintendo DS con forma de Game Boy, los imanes de Pacman y las camisetas frikis de Lost. Un genial sistema de categorías permite además buscar cualquier objeto por casi cualquier criterio. Lo dicho, la página del año.
Publicado por
Nibu
en
22:30
|
27 noviembre, 2008
Una imatge val més, molt més...

Frase extreta d'una entrevista a la noia de la foto...
Publicado por
monty
en
17:03
|
20 noviembre, 2008
Com ser enfadon i no morir en l'intent

Sentia l'altre dia per la ràdio... "Bernd Schuster es un borde, siempre está enfadado" i, de forma inconscient, em sortia una solidaritat estranya, una empatia de dubtós origen, una entente cordiale. Deu ser per l'etiqueta aquella que em va penjar un barbut company de feina: "ets un enfadon".
Publicado por
monty
en
09:51
|
19 noviembre, 2008
Work Nº 850

Esperando frente a las taquillas de la Tate Britain, veo cruzar por delante de mí a un atleta sudoroso. Lo primero que pienso es que ha entrado en el museo a refrescarse. Al cabo de medio minuto aparece otro. O son amigos, o miembros de la hermandad "El chándal también es arte" o la casualidad está cargada de electricidad estática esta tarde. Cuando por la curva veo surgir a un tercero, mis sorprendentemente felinas conexiones neuronales hacen clic y deducen un patrón, sospechan que algo está pasando. En efecto. Concretamente soy testigo de Work Nº 850, una instalación? performance? exposición? sandez? genialidad? de Martin Creed, controvertido ganador de un Turner Prize por una bombilla que se limitaba a cumplir con las dos funciones básicas que se le sobreentienden, apagarse y encenderse (precisamente los finalistas de la edición de este año del premio se muestran en este momento en la Tate, conduciendo hasta su máxima potencialidad el concepto de tomadura de pelo). Work Nº 850 significa que, entre las 10 de la mañana y las 6 de la tarde, a intérvalos de 30 segundos, y a razón de unos honorarios de 10 libras la hora, medio centenar de atletas atraviesan como una flecha los 86 metros de que consta la galería de estatuas neoclásicas del centro. La idea es que lo hagan al límite de su velocidad, como si la vida les fuera en ello, a riesgo de colisionar con los desprevenidos visitantes.
Publicado por
lozzy
en
13:08
|
18 noviembre, 2008
The Comeback
Entre la manca d'inspiració i la vagància compulsiva, entre l'escassa disciplina i les excuses diverses, he estat absent d'aquesta finestra canguril massa temps. Faig, doncs, un exercici d'humilitat, demano disculpes als meus companys marsupials, als seguidors fidels que ens comenten i a les dotzenes i milers de lectors silenciosos.
Publicado por
monty
en
15:13
|
07 noviembre, 2008
Palabras comodín
Vivimos instalados en automatismos, en frases hechas, códigos de conducta en leasing, reflexiones plagiadas, gustos ajenos, tópicos monstruosos, tal y como me apuntó Salvador Pániker en una de las entrevistas más interesantes de mi carrera "escuchando música prestada", ese mismo Pániker que, tan sabio como es, comenta que necesitó llevar muchos años escribiendo su diario para empezar a reflejar en ellos algo de lo que de verdad pensaba y sentía, pues son tantas y tan gruesas las capas y más capas de ropa que no es nuestra con la que nos abrigamos desde que despertamos hasta que nos acostamos.
Publicado por
lozzy
en
13:38
|
28 octubre, 2008
Reino Animal
Clasificación del reino animal según una enciclopedia china imaginada por Jorge Luis Borges:
Publicado por
lozzy
en
17:39
|
21 octubre, 2008
Park Hyatt Tokio

Bar en la planta 42 del Hyatt Park de Tokio, tercer protagonista de "Lost in translation". Llamadme mitómano y acertaréis. Junto a mi mesa con velita protegida por una pantalla de papel de arroz se levanta un enorme ventanal desde el que se despliegan unas sobrecogedoras vistas nocturnas de Tokio. El panorama provoca tal afasia que viene a ser a una megalópolis lo que el Cañón del Colorado a una formación de la Naturaleza. Los rascacielos iluminados parecen comunicarse entre sí lanzándose mensajes en morse a través de las tilitantes luces rojas que los coronan y que, en verdad, son guiños de advertencia, bellas señales disuasorias dirigidas a los pájaros de hierro que los sobrevuelan. Repasando mentalmente otras vistas urbanas que me han impactado, como las de Hong Kong desde el Hotel Peninsula o las del skyline de Manhattan andando por el puente de Brooklyn, me doy cuenta una vez más de lo afortunado que he sido en la vida.
Publicado por
lozzy
en
16:52
|
14 octubre, 2008
Desahogo mensual
Hay algo de nuestro contrato de alquiler que no entiendo.
Pagamos más de 600 euros mensuales de alquiler por un piso situado en la tercera planta de una finca construida hace más de 70 años, que no tiene ascensor y que nadie pinta desde la guerra civil. El piso no está mal y últimamente hasta nos oímos decir que por ese precio es un chollo.
Desde que entramos, hace ya cuatro años, se han hecho las siguientes mínimas e imprescindibles reformas:
- Instalación de teléfono y barra de ducha. No por porque nos apeteciera renovarlas, sino porque cuando llegamos no había ninguna de las dos cosas.
- Instalación del cristal de una de las ventanas de mi habitación, que seguramente rompió el pintor al darle una mano de pintura al estucado antes de poner el piso en alquiler de nuevo.
- Desmontaje de las persianas de libro del balcón, que se habían quedado podridas en sus goznes y parecían capaces de transmitir enfermedades ya extinguidas.
- Pintura de la barandilla del balcón, absolutamente llena de óxido. Imposible tender en el balcón junto a esa cosa.
- Cambio de la manija de dos puertas que se quedaban atrancadas.
- Cambio de la cisterna del lavabo, que se pasó dos años goteando.
- Cambio del grifo del lavamanos, que un buen día dejó de cerrar.
- Instalación de gas natural. La dueña de la finca pagaba hasta el marco de la ventana, de ahí para dentro era cosa nuestra.
- Cambio de la llave de paso de agua, que sencillamente dejó de cerrar.
- Instalación de la línea telefónica, cajetilla incluida, porque alguien la había arrancado.
- Instalación de bisagras nuevas en uno de armarios de la cocina, tras encontrarnos un día la puerta en el suelo por culpa del óxido.
No nos hemos puesto a reformar la cocina, que falta le haría. Ni a renovar el baño, que otro que tal. Nos hemos limitado a reparar lo que se caía a trozos ante nuestros ojos, o lo que podía hacernos la vida más cómoda con un mínimo gasto. Y todas y cada una de esas veces, antes de ir a la lampistería del señor Iniesta (hola, señor Iniesta) o de encarar mi enésima visita a Cofac, he llamado al administrador y le he preguntado por qué teníamos que hacernos cargo de las reparaciones, sin que sus respuestas resultaran en ningún caso convincentes.
Esa semana hemos tenido que cambiar los otros dos grifos de la casa, el de la cocina y el de la ducha, que estaban dando sus últimos estertores y amenazaban con dejarnos tiradas cualquier día de estos. 212 euros de factura. Este es nuestro nuevo grifo de cocina:
Es un gran grifo. Me ha hecho tomar una gran decisión. Puesto que lo he pagado, el día en que me vaya de este piso me lo llevo conmigo. Y mi compañera de piso se lleva el de la ducha. Y ya hablaremos del cristal, la barra, el otro grifo, los cables del teléfono, la instalación del gas y la cisterna del lavabo… Igual también nos los repartimos, a la salud de la normativa sobre el alquiler y de la propietaria de la finca. ¿Que no me atrevo? Bueno, ya veremos si me atrevo…
Publicado por
Nibu
en
00:14
|
28 septiembre, 2008
Modelo Antifoni
Hace muchos años que tengo una lámpara de Ikea como esta:
Es el modelo Antifoni. Está muy bien. Es completamente articulable, gasta una bombilla cada dos años y es perfecta para trabajar en el ordenador. No conozco a nadie que tenga una igual, aunque seguro que el mundo está lleno de ellas, igual que está lleno de estanterías Billy y de cajoneras Ronin de color rojo como las que también tengo en casa.
El otro día, viendo un capítulo de Cómo conocí a vuestra madre (sigo sin verle demasiado la gracia a esa serie) vi mi lámpara en una esquina:
Y, dos días después, observé tres más en el último capítulo de Prison Break:
Me pareció verla una vez también en Yo soy Bea, pero no dispongo de pruebas documentales y tampoco voy a buscarlas.
Le tengo un nuevo respeto a mi lámpara ahora. Quizá hasta miedo...
Publicado por
Nibu
en
21:00
|
18 septiembre, 2008
DFW
Publicado por
lozzy
en
16:36
|
09 septiembre, 2008
El pescadero manco
Creo que no os he contado la historia del pescadero manco. Procede así: De niño pasaba muchos sábados por la mañana acompañando a mi abuela a diferentes recados, eso sí, tras desayunar una tapa de tortilla de patatas con un Cacaolat en "El Cali", bar anticuadísimo regentado por Abel, un ser simiesco con un perenne palillo en la comisura de los labios, y pasear a la perra de turno (hubieron varias). Una de las paradas fijas por el barrio era en la pescadería "Salmerón". A mí ya de por sí me provocaba algo de repelús la visión de todos aquellos cádaveres de pescados mirándome con sus ojos vidriosos desde sus sepulcros de hielo picado y que emitían ese tufillo que te recordaba que vivías de la muerte ajena. Pero se daba el agravante que aquella pescadería en concreto la regentaba un matrimonio asimétrico (él achaparrado y sonrosado, ella larguilucha y de tonalidad nicotínica) a cuyo componente masculino le faltaba medio brazo. La visión de ese muñón ha quedado registrado en el banco de imágenes traumáticas más imborrables de mi infancia. Yo intentaba apartar la vista pero me atraía fatalmente, el morbo de lo mostrenco tiene algo muy sexual. Se ha de reconocer que el hombre demostraba una maña admirable en el manejo del cuchillo a una sola mano y además siempre estaba sonriendo (primer gran misterio: ¿cómo podía aquel hombre estar alegre con semejante desgracia?).
Publicado por
lozzy
en
14:10
|

