1. Me quedaría a vivir en tu boca.
2. Esto es un vayabús.
3. El aire corta la tensión.
4. El viento corta la leña.
5. Sempre estornudo de dos en dos.
30 agosto, 2005
Cinco frases, un verano
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monty
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29 agosto, 2005
The Doors

Poema citado por Jacinto Antón ayer en su excepcional retrato del conde Almásy para el EPS.
"Pronto aprenderemos que algunas cosas están escondidas para nosotros / o al menos agonizantemente pospuestas / que algunas puertas nunca parecen abrirse / que otras nunca parecen cerrarse / y que todas las puertas están /de alguna manera prohibidas".
"La puerta de Siwa" de Tom Lamont.
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lozzy
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24 agosto, 2005
Lo bello y lo triste de viajar

1) Me gusta viajar por curiosidades como descubrir que el murciélago puede ser considerado un animal que trae buena suerte, que es posible contemplar sincrónicamente siete lunas desde el pabellón de reposo de un palacete chino -donde la entrada a cada uno de los aposentos se realiza por escalones ya que: a) ahuyentan a los malos espíritus b) evitan que los pudientes corran y pierdan así la compostura c) facilitan el arqueo de los invitados al franquear el umbral, contribuyendo así a mostrar el pertinente gesto de respeto a los anfitriones-, o que existe una contaminación lumínica que provoca mareos y vómitos a resultas de a) el reflejo de la luz en los cristales de los rascacielos b) la sobreexposición a los neones. Pero me gusta más viajar porque cada vez creo más firmemente que cuanto más viajas más consciente eres de tu ignorancia y, en teoría, ello refuerza tu humildad.
2) A todo esto, la vuelta de los viajes me pone algo tristón, uno conoce otros mundos que engrandecen el corazón a costa de empequeñecer tu rutina. Este es el precio, vislumbrar una imagen preciosa que va desintegrándose desde el mismo momento en que posas tus ojos en ella. Te queda una huella pero pierdes el molde. Quizás esta extraordinaria reflexión de Soren Kierkegaard explique el porqué del spleen postdesplazamientosocéanicos:
"La repetición y el recuerdo son el mismo movimiento, pero en sentidos opuestos; ya que aquello que se recuerda se repite retrocediendo, mientras que la repetición propiamente dicha se recuerda avanzando. Por eso la repetición, si es que ésta es posible, hace feliz al hombre, mientras que el recuerdo le hace desgraciado".
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lozzy
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14:40
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22 agosto, 2005
Calendario Geek
El enlace que hace juego con mi pijama de I'm a Nerd es un wiki con datos tan interesantes como la fecha del auténtico Día de la Marmota, el cumpleaños del fundador de Apple, el (xxxx) día en el que se formuló el número pi o el minuto exacto en el que Doc Brown descubrió el Condensador de Fluzo (¡sabía que existía!).
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Nibu
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18 agosto, 2005
Chinito yo, ¿chinito tú?

Sólo un consejo repelente recién aterrizado de China y con el jet lag ejerciendo de perro lazarillo: robadle a vuestros padres, sacadle los ahorros de toda una vida a los abuelos, esquilmad a los turistas que nos asaltan estos días, hipotecad la casa y el perro, atracad un banco, vended vuestros cuerpos al mejor postor, traficad con caviar iraní, estafad con negocios irrastreables vía internet, falsificad tarjetas de crédito, estaros de comer un año entero... hacéroslo como queráis pero intentad visitar Hong Kong. Ciudad alucinante, dividida, por gentilteza de un ferry vetusto y renqueante, en una isla en la que te encuentras con un pequeño Manhattan recorrido por añejos tranvías lentos como unas palabras dulces que nunca te van a decir y flanqueado por calles empinadas donde te venden aletas de tiburón o remedios medicinales que tan pronto curan un catarro como potencian el vigor sexual, y en una península (Kowloon) donde de día el incienso invade los templos y de noche el neón te asalta la retina, donde de noche y de día todo el mundo se empecina en venderte un Rolex falso como una moneda cuadrada y dos personas podéis comer por cuatro euros en el andrajoso comedor de un mercadillo en el que la mitad de los platos te revuelven el estómago apenas mirarlos. Si algún día desaparezco, dudo que nadie me busque, pero HK sería un buen lugar donde comenzar a hacerlo.
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lozzy
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16 agosto, 2005
Preguntas de verano
¿Por qué todos, pero todos todos, los presentadores suplentes de RAC 1 son bastante mejores que los presentadores titulares? (sin que ni unos ni otros alcancen los mínimos establecidos por la OMS, claro)
¿Por qué los guiris siempre siempre siempre escogen el lado equivocado a la hora de atravesar las máquinas canceladoras del metro? ¿Y por qué fingen sordera ante las famosas "señales acústicas" y no espabilan para salir de los vagones a tiempo? ¿Y hasta cuándo tendremos que escuchar lo de los tramos en obras de la Línea 1 y 5? (sollozo)
¿Cómo es posible que existan tantas formas distintas de decir "cerrado por vacaciones del 1 al 31 de agosto"? Subpregunta: ¿Y por qué tantos dudan en añadir lo de "ambos inclusive", como si no supieran muy bien lo que significan esas palabras?
¿Por qué todo el mundo habla de Sin City?
¿Cuándo volverá Lozzy de su viaje al lejano Oriente y permitirá que Monty y yo nos dediquemos, como solíamos, a vegetar?
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Nibu
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11 agosto, 2005
Hey, Charlie
No está a la altura de Matilda y su humor negro para niños, pero Charlie y la fábrica de chocolate, de Roald Dahl, es, junto a su segunda parte, Charlie y el gran ascensor de cristal, uno de esos libros infantiles que recomendaría leer a cualquier adulto. De hecho, es uno de esos libros (Momo sería otro, sin duda) que me da pena que un niño no haya leído. Y que todavía me da más pena de que un adulto no conozca ni por referencias, sobre todo porque para un adulto… ¡me temo que ya es tarde! Puede que llegues a ser buena persona igual si no has leído a Roald Dahl, pero no sé… Yo tengo mis dudas.
(A veces venía alguien a la FNAC y sacaba la clásica lista de libros recomendados. Arrugaba la nariz al llegar a Charlie y la fábrica de chocolate y preguntaba ¿está bien este? Yo se lo buscaba desesperadamente, se lo ponía en las manos y les empujaba hacia la caja en plan ¿bromea? ¡Es lo mejor que se ha escrito! Ande, tire para la caja y yo fingiré que no he oído que decía no conocer Charlie y la fábrica de chocolate…).
Charlie es un niño pobre. Pobrísimo. Su padre trabaja enroscando tapones de pasta dentífrica a sus respectivos tubos en una fábrica, lo que significa que toda la familia vive de pan con margarina (lo de la margarina debía de parecerle a Dahl lo último, en Matilda ya hacía que la pobre señorita Honey se alimentara exclusivamente de margarina) y de sopa de repollo (que sigo sin saber lo que es, pero que me ha quedado de aquella época la sensación de que debía de ser de lo más cutre, algo así como lo opuesto a la cerveza de jengibre de los libros de Los Cinco).
Lo de toda la familia significa Charlie, su padre y su madre y cuatro abuelos que Dahl asegura que sobrepasan los 90 años, lo cual es matemáticamente imposible a menos que supongamos que los padres de Charlie tengan de 60 a 70 años y por lo tanto (Charlie tiene unos 10 años) el suyo sea un caso digno de figurar en los anales junto al de la mujer rumana de 67 años que tuvo gemelos el año pasado.
El caso es que (para resumir), Charlie tiene un golpe de suerte de lo más necesario para la supervivencia de la familia y gana una visita guiada por la mayor fábrica de chocolate del mundo, la fábrica del señor Wonka, además de dulces y chocolate para el resto de su vida (perfectos para completar la dieta del repollo, aunque el resultado no sea muy equilibrado, proteínicamente hablando). Otros cuatro niños, a cual más repulsivo y malcriado, ganan el mismo premio, y entran en la fábrica junto a Charlie.
Y ese es, fundamentalmente, el argumento de Charlie y la fábrica de chocolate, un título que diríamos que se ajusta bastante a lo que sería el desarrollo de la historia. Hasta aquí, nada nuevo, nada especial, un montón de tópicos sobre niños caprichosos y niños buenos y pobres, muy dickensianos y tal. Lo que pasa es que Roald Dahl es un tipo un tanto siniestro al que le gusta poner toques de humor absurdo en sus libros infantiles, y eso es lo que los hace tan disfrutables:
-¡Allí los tenéis!-gritó el señor Wonka-. ¡Caramelos cuadrados que se vuelven en redondo!
- No veo cómo pueden volverse en redondo si son cuadrados-comentó Mike Tevé.
- Son cuadrados-dijo Veruca Salt-. Son completamente cuadrados.
- Claro que son cuadrados-intervino el señor Wonka-. Yo nunca he dicho que no lo fueran.
-¡Dijo que se volvían en redondo!-le reprochó Veruca.
- Yo nunca dije eso. Dije que eran unos caramelos cuadrados que se volvían en redondo.
- ¡Pero no se vuelven en redondo!-exclamó Veruca Salt-. ¡Siguen siendo cuadrados!
- Se vuelven en redondo- insistió el señor Wonka.
-¡Claro que no se vuelven en redondo!- gritó Veruca Salt.
- Veruca, cariño-dijo la señora Salt-, no le hagas caso al señor Wonka. Te está mintiendo.
- Mi querida merluza-cortó el señor Wonka-, vaya a que le frían la cabeza.
- ¡Cómo se atreve a hablarme así!- gritó la señora Salt.
- ¡Oh, cállese! – pidió el señor Wonka-. ¡Y ahora, mirad esto!- sacó una llave de su bolsillo, abrió la puerta, la empujó… y de pronto… al ruido de la puerta que se abría, todas las filas y filas de pequeños caramelos cuadrados se volvieron rápidamente en redondo para ver quién entraba. Las diminutas caritas se volvieron realmente hacia la puerta miraron al señor Wonka.
- ¡Ahí lo tenéis!- gritó éste triunfalmente-. ¡Se han vuelto en redondo! ¡No hay discusión alguna! ¡Es un caramelo cuadrado que se vuelve en redondo!
Es más: diría que el profesor Dumbledore (que a veces parece que chochea, pero no) de la saga Harry Potter es un poco señor Wonka. Me apuesto lo que queráis (que es una expresión muy de libro infantil traducido) a que J.K. Rowling tiene las Obras Completas de Dahl en su biblioteca.
Las dos únicas vitaminas que no contiene son la vitamina S, porque le pone a uno enfermo, y la vitamina H, porque hace que le crezcan a uno cuernos en la cabeza como a un toro. Pero sí tiene una dosis muy pequeña de la vitamina más rara y más mágica de todas: la vitamina Wonka.
-¿Y esa qué le hará?- preguntó con mucho interés el señor Tevé.
-Hará que le crezcan los dedos de los pies hasta que sean tan largos como los de las manos…
-¡Oh, no!-gritó la señora Tevé.
- No sea tonta- dijo el señor Wonka.-. Es algo muy útil. Podrá tocar el piano con los pies.
Así que aunque no entiendo por qué Tim Burton ha sentido la necesidad de pintarle a Johnny Depp los labios de color magenta, espero que haya resistido la tentación de incluir las canciones de los Oompa-Loompas y que la peli que sobre Charlie y la fábrica de chocolate se estrena esta semana no me haga decir aquello de “uf, era mejor el libro”.
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Nibu
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09 agosto, 2005
10 MOMENTS D’UNES VACANCES
Aquests són 10 moments que podrien resumir unes vacances (no ho fan), 10 moments que per unes motivacions o unes altres passaran a la història (la meva, petita, simpàtica, història) d’un estiu diferent però semblant. Ah, els moments no segueixen cap ordre…
1. La Macarelleta, responsable que m’agradi la platja després de renegar-ne durant anys. I Canutells, i cala’n Forcat, i cala Turqueta… Les cales menorquines són el paradís. Trobar una ombreta, llegir el diari, capbussar-se cada quart d’hora… Mitja vida, que diria aquell.
2. Unes ovelles de colors, res de paisatges tòpics i absurds. Inversió de futur? La resposta fa il.lusió.
3. La cova after, la dona del Ger, la festa First Line, el paio més popular de Ciutadella, el tapacubos rebelde, la pomada granissada, el vaixell de luxe, el peta salvador… Una nit que dóna per molt.
4. La caldereta de llagosta a El Pescador, al port de Farnells. No és Es Cranc (recomanació no atesa, sorry), però l’àpat (els txipis no falten) és sensacional. I el cambrer argentí, francament simpàtic, amb una retirada a un suposat fill secret d’Eduard Punset i Blaki. Ens explica que aviat prohibiran fumar als llocs públics de Menorca, “ya nos llegó la sircular”. Sense piti per rematar el carajillet marxem a dormitar a alguna platja propera.
5. Esto es un “vayabús”… Un qué?... Un “vayabús”… Y qué es un “vayabús”???... Cómo se dice eso que te suena de antes???... Un “déja-vu”!... Ah, pues eso.
6. L’ensopegada amb una cadena a mig pam del terra. Ni un nen de 5 anys. Encara ara m’estic rient…
7. La Núria Gago ocupa un apartament proper al nostre. La descobrim en un bany piscinero de mitjanit. Al dia següent coincidim, fent uns txipirons, amb el seu pare televisiu, el mític Francis Lorenzo. “Recuerdos de tu hija”… el paio flipa.
8. “Tio, estava fent el pino davant meu. Tu creus que una tia en boles s’ha de posar a fer el pino davant meu?”
9. El concert de Jamie Cullum al Grec. Crooner gamberro, explota la seva inacabable energia en un apabullant directe. Divertit, s’atreveix a trencar qualsevol convenció jazzística per portar al seu terreny melodies inmortals, d’aquelles que Sinatra convertia en art. Cullum bota, toca el piano amb els peus i amb el cap, puja al capdamunt i salta. Tot un espectacle. Finalitzat el concert, retrobament tens per ella i menys per mi, caipirinhes estupendes amb l’Isma, records de facultat, projectes (poc o molt, segons es miri) ambiciosos. Dies després em compro els dos CD’s del Jamie. Molt recomanables.
10. El seu darrer missatge al mòbil.
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22 julio, 2005
Cheever

En septiembre se reeditan "Falconer" y "Oh, What a Paradise it Seems".
"A short story is what you tell yourself in a dentist office while you´re waiting for an appointment. The short story has a great function, it seems to me, in life. Also it’s the appeasement of pain, in a very special sense -in a stuck lift, a sinking boat, a dentist´s office or a doctor´s office- where we´re waiting for a death warrant. Where you don´t really have long enough for a novel, you do the short story. I´m very sure that, at the very point of death, one tells oneself a short story, not a novel".
"No disimular nada ni ocultar nada, escribir sobre las cosas más cercanas a nuestro dolor, a nuestra felicidad; escribir sobre mi torpeza sexual, el sufrimiento de Tántalo, la magnitud de mi desaliento, mi desesperación. Escribir sobre los necios sufrimientos de la angustia, la renovación de nuestras fuerzas cuando aquéllos pasan; escribir sobre la penosa búsqueda del yo, amenazado por un extraño en la oficina de correos, un rostro apenas entrevisto en la ventanilla de un tren; escribir sobre los continentes y las poblaciones de nuestros sueños, sobre el amor y la muerte, el bien y el mal, el fin del mundo".
"Cuando la autodestrucción entra en tu corazón, al principio parece un grano de arena. Es como una jaqueca, una indigestión leve, un dedo infectado; pero pierdes el tren de las ocho y veinte y llegas tarde para solicitar un aumento. El viejo amigo con quien vas a comer de repente agota tu paciencia y para mostrarte amable te tomas tres copas, pero el día ya ha perdido forma, sentido y significado. Para recuperar cierto propósito y belleza bebes demasiado en las fiestas y te propasas con la mujer de otro, acabas por hacer algo tonto y obsceno y a la mañana siguiente desearías estar muerto. Pero cuando tratas de repasar el camino que te ha conducido a este abismo, sólo encuentras un grano de arena".
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19 julio, 2005
Cuando vuelvas a mi lado

Plantón frente a la puerta de llegadas de la Terminal B del aeropuerto del Prat un mediodía de sábado. Lo que debería ser un incordio deviene enseguida una experiencia tan entretenida como activadora del riego pensante. Una representación bullanguera y en chancletas de la ONU se funde en una catarata de emociones a base de achuchones, abrazos de oso, lagrimeo histérico, besos húmedos, fervorosos apretones de mano… Apenas soportamos al prójimo, pero no hay nada como apartarlo de nuestro lado muchos kilómetros durante un número considerable de días para provocar un reverdecimiento del cariño. Esta paradoja la personifica una argentina que procura una alegría desbordante a su reencontrada compatriota asegurándole que le ha traído el vídeo (pronunciado con acento en la “e”) de la boda que se perdió. ¿A alguien en su sano juicio, no alterado por los efectos perturbadores de la morriña sumado a un noqueante jet lag, podría encendérsele el rostro con ilusión genuina ante tan abominable propuesta? Igualmente, una madre de look carrinclón recorre embelesada con los dedos el corte de pelo rasta y los piercings con que su retoño ha decidido arruinarse la cabeza. Si lo hace en casa, lo pone un mes a pan y agua, pero la distancia ablanda el juicio y la veo poner cara de sorpresa agradecida. Una pareja gay holandesa hace de sus respectivos labios un imán que succionaría un portaaviones a 10.00 kilómetros, unos novios alemanes parecen querer partirse mutuamente las espaldas. ¿Durará la tregua hasta la cola de los taxis o se aplazará hasta después de la siesta? Qué bonito es viajar, sí, te da mundología pero, sobre todo, aumenta tu caché sentimental sin necesidad de soportar villancicos ni de estar dos metros bajo tierra.
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lozzy
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14 julio, 2005
12 julio, 2005
El tesoro de Jean
“Se peinaba a lo garçon, la viajera que quiso enseñarme a besar en la gare d’Austerlitz”, decía Sabina. Algún colega canguro se lo hubiera permitido, solo por la forma de sus cabellos. Y yo también, si se pareciera a Jean Seberg. Sí, quizá os invada una sensación de déjà vu canguril, pero yo no quiero hablar del pelo de la adorable Seberg, sino de su transformación en traidora femme fatale en mi recién descubierta “Al final de la escapada”.
Sé que voy con cierto retraso en algunos disfrutes imprescindibles: descubrí la grandeza de Paolo Conte años después de engancharme a la banda sonora de “French Kiss”, donde brillaba su “Via con me”. No cené en un japonés hasta que alguien a quien hace mucho que no veo me propuso probar el sashimi y el sake. Y mi afición a la lectura empieza a despertar, temo que testimonial y veraniegamente, tras algunos merecidos ataques a mi vagancia.
Esa pereza (y mi adicción a cierta televisión: ¿habéis visto “Perdidos”? ¿Y “Nip/Tuck”? ¿Y “Urgencias”? ¿Y...?) es la que frecuentemente me impide intentarlo con Kiarostami, Bergman o Godard. Pero a veces uno rompe sus propias barreras y con “Al final de la escapada” ha valido la pena. Godard nos cuenta una eterna historia de amor fou, de hombres que ponen su vida en manos de la mujer que aman, mal negocio. Y, de paso, se inventa la Nouvelle Vague. Cierto que esa anarquía formal puede resultar irritante, pero el contraste entre el adorable físico de Jean Seberg y la innata y malévola peligrosidad de su personaje puede con todo.
El Michel de Belmondo es un asesino, un ladrón, un indeseable, y ella cumple con su cometido de buena ciudadana denunciándole. Pero el Michel de Belmondo es un hombre enamorado hasta los huesos, que no duda en poner su vida entera en manos de una americana que se acuesta con su jefe a cambio de poder publicar unos articulillos en un prestigioso periódico. El Michel de Belmondo escogería la nada al dolor, porque él solo se permite optar entre el todo o la nada. Cuando descubre la traición de Patricia/Seberg pierde todas sus ganas de seguir adelante. Y elige, por supuesto, la nada.
El Michel de Belmondo, como mi colega canguro, como Godard, se dejó seducir por el rostro angelical y el pelo a lo garçon de la viajera que quiso enseñarle a besar... Yo también caí preso de su encanto, lo confieso. Qué le vamos a hacer si nos van las femmes fatales...
PD: En breve lapso de tiempo recupero por fin (y sin asomo de esa pereza antes reseñada) “El tesoro de Sierra Madre”. Menudo peliculón, merece una entrada aparte.
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15:42
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A Bill Gates no le gusta que digamos subidón
Es un titular fácil, lo sé. Digno de El Periódico en sus horas bajas y/o veraniegas. Digno del Qué casi cualquier día del año. Pero es lo que tiene trabajar en una agencias de noticias: que a fuerza de escribir titulares tipo “Llamazares asegura que el PP ‘ha extendido una cortina de humo’ sobre los atentados de Londres porque ‘vive en la mentira’” una acaba loca por trabajar en el Qué me dices, donde seguro que la reunión para decidir los pies de foto merece una visita…
El caso es que al corrector del Word le parecen mal todo tipo de palabras curiosas. Y no hablo de caca, culo, pedo, pis (veo que le gustan todas esas). Hablo, por ejemplo, de granuja. O de pazguato. ¿Por qué no le gusta a Microsoft que yo diga pazguato? Si es de lo más bonito y castizo. Si es una palabra chulísima. Pero, ay, esa tampoco puedo decirla.
Igual que no puedo decir que estoy de subidón, ni que la vida es guay, ni que mis compañeros de trabajo son majetes. No deja que llame a nadie lelo, pero sí imbécil. También gilipollas, pero no palurdo, ¡con lo bien que suena palurdo!
La palabra tetas le ofende. Los niñatos le molestan, pero, bueno, ¿a quién no?
En el mundo de Word (valga la redundancia) no hay pijos. No existe la autoironía. Tampoco los lameculos, pero eso está bien, supongo.
No le gustan las cosas que se desarrollan de forma ininterrumpida. Ni nada que ocurra tropecientas veces. En ese sentido es pelín exigente, porque tampoco admite que las chuches, el desapego o los intentos de versionar canciones. Ya ves cuántas condiciones.
El Word no cree que las cosas puedan molar. Ni siquiera molar mucho. Por eso algunos diminutivos le parecen poco ortodoxos: fiestecita es poca fiesta. Sobre todo siendo imposible la existencia del famoseo, ni la del estado catatónico, que es uno de mis preferidos tras una buena fiesta.
Se pone muy RAE en cuanto hablamos de currículums (currículos deberíamos decir, como El País, el único valiente que se atreve con el hipercorrecto carné /carnés) (debo hacer notar que tampoco le gusta la palabra hipercorrecto), pero luego niega la existencia de los viajes iniciáticos, con lo que se carga buena parte de la literatura universal, de paso.
Alegraos, porque no cree que haya treintañeros en este mundo. Los veinteañeros no le parecen mejor, si os consuela. Los cuarentones, en cambio, gozan de todas sus simpatías. Así que suerte, que a eso, con tiempo, llegaremos todos. Aunque el Word le quite toda la gracia al idioma por el camino.
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08 julio, 2005
Love me or leave me
Pocos cosas hay en la vida tan rematadamente perfectas y placenteras como dejarse masajear los oídos por la voz de Nina Simone. En la novela negra es recurrente concluir que se puede matar por unos ojos o por unas piernas femeninas, pero ella deja claro que unas cuerdas vocales también podrían están en el haber del derramamiento de sangre. Payasa y tierna, explosiva e intimista, en cada una de sus canciones ralla su alma con navaja de barbero hasta que queda reducida a sentimiento puro, microscópico. El desamor es su terreno, su cancionero la cicatriz de apostar toda tu necesidad de cariño al rojo y que salga negro. Sus letras hablan de cubitos de hielo en forma de corazón intentando sobrevivir en una hirviente taza de té amargo, de una sábana negra tendida en un solar infestado de gatos. Su poesía es la de la miserable pérdida de la dignidad por sentir mucho y mal, una justificación del arrastrarse por quien utiliza nuestros sueños como papel de fumar. En Don´t explain –donde susurra un “Hush now” que, a título personal, es la cristalización sónica del erotismo- llora la esposa engañada y en The Other Woman se retrata el patetismo de ser la amante eterna, la otra. Todo el mundo sufre en la casa del dolor de Nina porque es un retablo sincero de la vida, pero de golpe te suelta una risotada liberadora para que te levantes, dejes de autocompadecerte y bailes, puñetas, que son dos días.
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01 julio, 2005
Una de perros
Cuenta una leyenda coreana que existe una escurridiza raza canina que muda de color de pelaje con la caída del sol, pasando del blanco que luce durante el día a un un rojo sangre que dura tanto como la presencia de la oscuridad, mutación cromática curiosa por cuanto, en teoría, debería corresponderse con el tinte desprendido por el actante rayo verde. El primero que sea capaz de ver este prodigio experimentará un momentáneo parón de sus constantes vitales, que derivará en una empática y también radical transformación, mas no física o exterior, sino vital o biográfica, pues el destino del perro pasará a ser el suyo. En un observatorio científico sito en una de las dicesiséis islas que conforman el panameño Golfo de Chiriqui han sido testigos de una extraña emisión lumínica de tonalidad purpúrea de la que no han logrado todavía definir su fuente ni establecer sus propiedades. Barajo dos posibilidades: 1) se ha producido la improbable circunstancia de que uno de esos raros ejemplares de mejores amigos del hombre ha sido puesto en órbita y, al entrar en contacto con los gases estratosféricos, ha generado una nueva variante cromática o 2) la profecía se ha cumplido y el primer infeliz ser racional que en su día fue un testigo en silencio del fenómeno ha demostrado que esos fantásticos perros emiten un destello al morir (invisible a nuestros ojos, se entiende), pero que en su caso se ha mutiplicado de forma espectacular por la mayor complejidad genética y anatómica del hombre.
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28 junio, 2005
20 perlas de sabiduría de procedencia diversa
1. Todo es mentira.
2. Nada es gratis.
3. Los ricos sólo respetan la belleza.
4. Puedes pedir un favor, dos no.
5. Los límites del lenguaje son los límites del mundo.
6. A ama a B es, en gran parte, producto de la autoestima de A, multiplicado por la admiración que B siente por A.
7. Nos matamos por contentar a gente que a) sólo piensa en sí misma o b) querría vernos hundidos.
8. Sólo nos importan nuestras opiniones.
9. Se es maduro cuando se aprende a decir que no cuando es que no.
10. El arte no tolera la mentira.
11. El que asegura que va a suicidarse nunca lo hace.
12. El que no se coloca de día, sale de noche.
13. La felicidad completa es batir palmas con una sola mano.
14. Uno nunca sabe quién es.
15. La fidelidad está sobrevalorada y la sinceridad infravalorada.
16. Quien bien te quiere NO te hará llorar.
17. Nuestro pavor a la muerte es la manifestación cósmica de nuestro superego.
18. La verdad sobre las personas apenas tiene nada que ver con lo que dicen sobre sí mismas o con lo que los otros dicen sobre ellas.
19. Cada uno busca su gato, pero el color lo pone el gato.
20. El secreto de la armonía radica en compartir lo que miramos y guardarnos lo que vemos.
.................................... ¿Continuará?
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27 junio, 2005
El frotar se va a acabar
Cuando el hermano manco de Scaramouche encontró la lámpara dorada de Aladino empezó a pensar qué tres deseos deseaba con más fuerza y frotó. Pero el genio no salía y, tras varios intentos, el hermano manco de Scaramouche concluyó que la lámpara dorada de Aladino estaba vacía. Guardó sus tres mejores deseos para mejor ocasión y se llevó la lámpara dorada de Aladino a casa. Con una iluminación adecuada, la lámpara dorada de Aladino brillaría en el salón del hogar del hermano manco de Scaramouche. Con o sin genio, la lámpara dorada de Aladino era preciosa.
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monty
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26 junio, 2005
Celebration
Cine, literatura… Canguros hay más bregados que yo que se pueden ocupar de esos altos asuntos. Así que hablaré de teatro. ¿Original? No mucho, sobre todo teniendo en cuenta donde trabajo ahora, pero deseamos lo que vemos cada día, decía Hannibal Lecter.
Me cuesta elaborar más allá de mola o no mola, pero lo intentaré, sobre todo porque mi opinión (no mola) no es muy popular en según que ambientes. Estoy hablando de Celebració (Festen), la obra que ha iniciado sus pases previos este fin de semana en el Romea, pero que se estrenó la semana pasada en el teatro Atrium de Viladecans, por cuestiones de coproducción que no intento entender. Seguro que esta semana aparecen unas cuantas críticas en la prensa (por cierto, para la sesión del martes 28 puede acreditarse cualquier persona de prensa que llame y explique un poco para qué medio trabaja), pero me atrevo a decir que todas serán como la que apareció en El País la semana pasada: un poco de esto para quedar bien, ahora hablo del Dogma 95 para rellenar espacio, luego dejo entrever que la adaptación no es todo lo satisfactoria que debería ser y remato con una frase ambigua que deje a todo el mundo, si no contento, al menos en la más profunda de las incertidumbres.
La vi al lado de alguien que detesta a Calixto Bieito y todas sus encarnaciones, por lo que puedo haberme visto influenciada, pero ahí va: no me gustó porque no entiendo por qué cierto teatro catalán (sospecho que en Madrid, por ejemplo, les va el rollo más clásico) para ser considerado moderno tiene que incluir obligatoriamente a) una escena escatológica b) uno o varios tipos en calzoncillos c) gente gimiendo y sollozando de forma incoherente aunque no venga a cuento ni encaje en la trama d) frenéticos correteos por los pasillos e) algún elemento grotesco o gore, aunque haya que meterlo con calzador f) varias catarsis extremas, combinadas con momentos de supuesta comicidad.
No digo que todo coincida en Celebració (Festen), pero sí es que uno solo de esos síntomas hace temer que nos hallemos ante la puesta en escena de un imitador a lo pobre de Bieito, que es algo así como un cocinero que se pone a innovar haciendo algo menos que pan con tomate deconstruido.
Quiero decir que ¿qué tiene cierto ambiente cultual catalán en contra de la progresión dramática convencional? No es que la experimentación sea continua, es que hay una línea supuestamente rompedora que acaba siendo siempre igual. Es como leer un libro de Lucía Etxebarría: al principio todo es transgresión, pero a la tercera novela sobre anoréxicas de torturada vida sexual, ya aburre. Pues eso.
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Nibu
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10:23
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